LeBron James, ese imán al que todos le quieren armar el mejor...

LeBron James, ese imán al que todos le quieren armar el mejor equipo

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(Miaminews24).- LeBron James es el dueño de la NBA, por más que se lo acuse de perder más finales de las que gana. Es el que siempre aparece cuando las papas queman. Es el tipo que provocó que Golden State Warriors armara un súper equipo porque él había sido capaz de vencer al que ya tenían, que era de por sí “bastante” bueno. Es un imán para cualquier franquicia con anhelos de anillo. Pero es también el hijo pródigo de Cleveland, nacido en Akron, Ohio. Por eso, los Cavaliers están dispuestos a lo que sea para evitar que se vaya por segunda vez. Como armar un equipo prácticamente nuevo en el día límite de traspasos.

“Tal vez ni siquiera deberían televisar nuestros partidos”, dijo LeBron James después de perder por paliza con Houston. Cleveland había caído en los ocho encuentros previos que habían sido transmitidos por televisión nacional. Las crisis no le han sido ajenas a los Cavs, que igualmente -siempre con un LeBron descollante- se las han arreglado para llegar a las últimas tres finales de la NBA.

LeBron James, ese imán al que todos le quieren armar el mejor equipo

La sola llegada del Rey a cualquier equipo convierte a la organización en Lebrondependiente. James apunta y va hacia donde sabe que puede conseguir cosas. Así lo hizo cuando dejó a sus Cavaliers para irse a Miami, en 2010. Allí le armaron un equipo a su gusto, al incorporar en el mismo mercado a Chris Bosh y renovarle contrato a Dwyane Wade. Con James, conformaron un trío que logró jugar cuatro finales al hilo, ganando dos de ellas.

Al volver a Cleveland, en 2015, LeBron ya sabía que tenía figuras garantizadas: además de Kyrie Irving, quien había sido elegido en el draft y ya había dejado de ser una promesa para convertirse en realidad, los Cavaliers se quedaron con Kevin Love, estrella de Minnesota. El resultado está a la vista: un título y dos finales.

Desde que pusiera un pie en su casa, de todos modos, siempre se habló de la potencial salida de LeBron. No hubo receso en que no se barajase esa posibilidad, al menos mediáticamente. Ninguna temporada estuvo plagada de rosas para el equipo. De hecho, la campaña que terminó con el título (2015/16) incluyó un cambio de entrenador: David Blatt fue reemplazado por Tyronn Lue luego de 41 partidos.

Otro cargo de peso fue modificado antes del inicio del actual certamen, cuando el manager general David Griffin dejó su cargo al finalizar su contrato y no llegar a un acuerdo por su renovación. Había sido el artífice del éxito de los Cavs, logrando resultados inmediatos, además del regreso del otrora odiado James, cuya camiseta había sido quemada por muchos hinchas al partir a Miami.LeBron James, ese imán al que todos le quieren armar el mejor equipo

Según los reportes de los medios locales, LeBron tenía una muy buena relación con Griffin, a diferencia de lo que sucede con el dueño de la franquicia, Dan Gilbert, y el actual manager, Koby Altman. Por caso, ambos habrían hecho oídos sordos al pedido de LeBron de que no se traspasara a Irving, con quien James pretendía salvar las distancias en la pretemporada. Al final, el base se fue a Boston en la negociación que terminó con la llegada de Isaiah Thomas.

Todo este escenario condujo a que una vez más se planteara el potencial alejamiento del líder del equipo. James firmó por tres años a mitad de 2016, pero a fin de esta temporada tiene la opción de salirse del contrato y probar la agencia libre, algo que se descuenta que hará.

La relación del Rey con la franquicia, está a la vista, se mide casi en horas. Y con el equipo a los tumbos, la actual conducción (el propio Gilbert y Altman, de apenas 35 años) movió la estantería: traspasó a Los Angeles Lakers a Isaiah Thomas, Channing Frye y una primera ronda del próximo draft a cambio de los prometedores jóvenes Larry Nance Jr. y Jordan Clarkson. Luego, en una movida a tres bandas con Utah y Sacramento, terminó incorporando a George Hill y a Rodney Hood y se deshizo de Derrick Rose, Jae Crowder e Iman Shumpert. “Sentíamos que estábamos en una lenta marcha fúnebre y yo no quería ser parte de algo así”, graficó Altman al explicar el cambio cultural que quiso imprimirle a la franquicia.

Salvo por Thomas, Cleveland se sacó de encima a varios tipos de roles menores e incorporó un interesante núcleo de juventud y a un base de calidad (Hill) que no necesita acaparar la atención. Mejorará su defensa, uno de sus puntos más flojos, y tendrá un abanico de opciones ofensivas un poco más amplio, algo que servirá para recuperar la frescura perdida.

La parte negativa está en que sin Isaiah y sin Love (lesionado, tendrá de 5 a 7 semanas más de recuperación), no habrá un tipo extra que se pueda encargar de las pelotas calientes. En los playoffs dependerá demasiado de LeBron, quien antes podía descansar en otros jugadores tan capacitados como él para cerrar partidos (léase Irving). Además, la franquicia no pudo hacerse con un interno fuerte.

Aunque suene irónico, tanto Lakers como Cavaliers negociaron con el mismo tipo en mente: LeBron. Analizado lo de Cleveland, la situación de los angelinos indica que se sacaron de encima los contratos de Nance Jr. y Clarkson para llevarse a dos jugadores que serán agentes libres a fin de esta temporada. Eso les dará un margen para invertir fuertemente en salarios. ¿Los objetivos? Paul George, que pasó a Oklahoma a principios de esta temporada con sólo un año más de contrato, y el propio James.

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Fuente:clarin.com

Miaminews24.

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