Marvel se quedó sin Spider-Man en su universo cinematográfico

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Una disputa entre los gigantes de Hollywood Disney y Sony amenaza con poner fin a su coproducción de las películas de Spider-Man , lo que deja en el aire el futuro de uno de los personajes más queridos de Marvel.

Las dos empresas no han llegado a un acuerdo para renovar su asociación en la realización de una de las sagas más taquilleros de los últimos años, han explicado fuentes conocedoras de las negociaciones.

Sony posee los derechos cinematográficos del popular personaje de Marvel, a pesar de que Disney adquirió Marvel Studios por 4.000 millones de dólares en el año 2009.

El desencuentro entre dos de los estudios cinematográficos más grandes del mundo significaría que el presidente de Marvel, Kevin Feige, no prestará su visión a futuras películas de Spider-Man, y el personaje no aparecerá en las películas de Marvel de Disney, una serie llamada Marvel Cinematic Universe, o MCU, que genera más 22.500 millones de dólares a nivel mundial.

Disney ha solicitado una participación de 50% en las ganancias por las películas en el futuro, pero Sony quiere mantener el acuerdo actual, en el que Disney obtiene una participación de 5% de los ingresos de taquilla, según Deadline, el medio que avanzó las desavenencias entre las dos compañías. Representantes de Disney y Sony no se han pronunciado públicamente sobre el tema.

Las dos gigantes de Hollywood acordaron en 2015 trabajar juntas en películas con el superhéroe, después de que varias de las películas de Spider-Man de Sony no tuvieran el éxito esperado. La primera cinta fruto de su colaboración, Spider-Man: Homecoming , de 2017, obtuvo U880 millones de dólares en taquilla en todo el mundo, el mejor resultado de la franquicia hasta el momento. La segunda, Spider-Man: Lejos de casa, de este año, recaudó 1.100 millones de dólares, un récord para la serie y para Sony.

Spider-Man, interpretado por Tom Holland, también apareció en películas de MCU como Avengers: Endgame, la película más taquillera de todos los tiempos.

Fuente: La Vanguarda