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(MiamiNews24).- Joaquín “El Chapo” Guzmán pagó un soborno de $100 millones al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, dijo el martes un narco colombiano al testificar en el juicio a Guzmán que se celebra en Brooklyn.

El envío de dinero lo hizo una mujer conocida como Comadre María en Ciudad de México en octubre del 2012, señaló. En ese momento Peña Nieto era presidente electo.

El colombiano Alex Cifuentes testificó que en 2016 les explicó a funcionarios del gobierno estadounidense más de una vez que ese pago ocurrió. Dijo que Guzmán era quien se lo había explicado. Sin embargo, en otra sesión del interrogatorio ocurrida en el 2018 Cifuentes dijo que no tenía tan claras cuáles habían sido las cifras.

Un portavoz de Peña Nieto, quien dejó el cargo a finales de 2018, ha dicho en el pasado que el tema de los sobornos es falso. Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador de la bancada del PRI en el Senado y exsecretario de gobernación durante el mandato de Peña Nieto, dijo lo mismo a un medio radial el martes por la tarde, además de cuestionar que se dé tanto valor a las palabras de delincuentes.

Cifuentes también dijo que Guzmán le explicó que Peña Nieto había contactado al narcotraficante mexicano. El abogado de Guzmán, Jeffrey Lichtman, le preguntó si el mensaje que le mandaba el presidente electo a Guzmán era que ya no necesitaba esconderse más.

“Sí”, dijo Cifuentes. “Eso mismo es lo que me dijo Joaquín”

Lichtman entonces le preguntó que si lo que quería el gobierno mexicano era dinero por parte de “El Chapo”.

“Trabajar con él, sí”, respondió Cifuentes.

“Cuando dice trabajar, ¿quiere decir que Guzmán paga y Enrique Peña Nieto le permite seguir trabajando?”, preguntó Lichtman.

“Me imagino que sí”, dijo Cifuentes.

Lichtman explicó después que Cifuentes llegó a decir al gobierno estadounidense que Peña Nieto había pedido en realidad $250 millones a Guzmán pero que “El Chapo” ofreció $100 millones.

“Así es, pero quizás estoy confundido con los números”, respondió Cifuentes.

Durante el intercambio los fiscales estadounidenses objetaron a menudo y el juez Brian Cogan aceptó algunas objeciones y negó otras. Peña Nieto fue presidente de México desde el 2012 hasta el año pasado, por lo que fue testigo de la captura de Guzmán en el 2016 y su extradición a Estados Unidos en el 2017.

Por otro lado, Lichtman mencionó a la empleada del cartel de Sinaloa, Andrea Vélez, y dijo que ésta trabajaba también para J.J. Rendón, un consultor político que laboraba en la campaña electoral de Peña Nieto. Cifuentes dijo que Vélez le envió fotos de maletas llenas de dinero en Ciudad de México.

En otras explosivas declaraciones del martes, Cifuentes dijo que Guzmán pagó dos o tres veces entre $10 millones y $12 millones al ejército mexicano para que mataran a miembros del cartel rival de los Beltrán Leyva. También explicó que él mismo trabajó con la policía federal mexicana, con permiso de Guzmán, para importar cocaína desde Argentina a México. Cifuentes explicó que los propios agentes de la policía mexicana recogían las maletas llenas de droga en el aeropuerto porque tenían el número de vuelo y fotos de ese equipaje.

“El Chapo”, uno de los narcotraficantes más conocidos y ex líder del cartel de Sinaloa, se ha declarado inocente de supuestamente acumular una fortuna multimillonaria a través del tráfico de toneladas de cocaína y otras drogas desde México a Estados Unidos. De ser encontrado culpable enfrentaría una posible sentencia a cadena perpetua. Guzmán enfrenta 11 cargos, que incluyen tráfico de drogas, tráfico de armas, lavado de dinero y participación en empresa criminal.

Cifuentes, de 50 años, fue arrestado en México en el 2013 y extraditado a Estados Unidos en el 2016. El colombiano vivió con Guzmán en la sierra de Sinaloa desde 2007 a 2009 y después en casas de “El Chapo” en las montañas hasta su arresto en 2013.

El testigo colombiano no fue claro el martes cuando se le preguntó si los Beltrán Leyva pagaron al expresidente Felipe Calderón para protegerles ante el cartel rival de Sinaloa. Cifuentes dijo que no recordaba eso.

Al principio del juicio Lichtman dijo al jurado que escucharía sobre sobornos a Peña Nieto y Calderón y sugirió que Guzmán fue víctima de las conspiraciones de funcionarios del gobierno y traficantes rivales. Calderón desestimó las acusaciones de sobornos al calificarlas de falsas y el martes destacó en Twitter las palabras de Cifuentes cuando éste dijo que no recordaba el tema.

El martes por la mañana, el testigo dijo que Guzmán intentó ofrecer $10 millones en 2013 al “general de la nación” en México, quien supuestamente rechazó la oferta porque “odiaba mucho a Joaquín”.

Cifuentes dijo que Guzmán vio la oportunidad de sobornar al general cuando Vélez, la empleada del cartel, le dijo que tenía acceso al militar, descrito tan sólo por Cifuentes como “general de la nación”. Vélez era dueña de una agencia de modelos en Ciudad de México, dijo Cifuentes, y le presentaba las mujeres al general en fiestas privadas que ocurrían los miércoles.

El testigo explicó que Guzmán aprovechó para pedirle a Vélez que le ofreciera al general los $10 millones “para que lo dejara en paz”. Si el general aceptaba la oferta Guzmán se comprometía a pagarle un millón de dólares a Vélez. La empleada del cartel, sin embargo, no tuvo éxito. Cifuentes dijo que el general odiaba a Guzmán.

“El Chapo” se enojó, dijo Cifuentes, la llamó mentirosa y ordenó que la mataran.

Vélez ha sido descrita en el juicio como amiga y secretaria de Cifuentes, a quien ayudó a traficar droga del cartel de Sinaloa. Sin embargo, la empleada del cartel empezó a colaborar de forma secreta con las autoridades estadounidenses en 2012 y fue trasladada a Estados Unidos “debido a una amenaza”.

Fuente: T51

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(MiamiNews24).- La corte federal de Brooklyn, Nueva York, continuó escuchando el miércoles las conversaciones de Joaquín “El Chapo” Guzmán sobre sus negocios y familia en la jornada número 26 del juicio en su contra.

En esta oportunidad, se revelaron mensajes de texto donde Guzmán habla con su esposa, Emma Coronel, sobre el allanamiento en una casa en Cabo San Lucas, en el Pacífico mexicano, en febrero de 2012.

El inmueble le pertenecía a El Chapo y le habría costado $1 millón de dólares, según señaló otro testigo en medio del proceso. Ya se había mencionado el allanamiento anteriormente en el juicio.

En los mensajes, Guzmán relata a su esposa que tuvo que salir corriendo cuando vio a los funcionarios tocando la puerta de casas vecinas. Por la situación, le pidió que le consiguiera algo de ropa y algunos elementos de aseo, entre los que destaca una tintura negra para el bigote.

Las conversaciones se hicieron a través de un sistema de encriptación que utilizaba el cartel de Sinaloa manejado desde Colombia, a las que se tuvo acceso gracias a una filtración al FBI en 2011.

El encargado de este sistema empezó a testificar esta semana. Se trata del colombiano de 32 años, Cristian Rodríguez, a quién conoció gracias a uno de los narcotraficantes colombianos socio de Guzmán.

Rodríguez visitó en repetidas ocasiones en las montañas de México a “El Chapo” y fue allí hizo las pruebas e instalaciones necesarias y entrenó a ciertos hombre de confianza para hacerse cargo de actualizaciones y arreglos sencillos en el sistema.

A “El Chapo” le costaron unos $100 mil dólares en efectivo este sistema para comunicaciones seguras, que hoy se convierten en la prueba más contundente de la fiscalía en su contra.

Guzmán estaba tan satisfecho con el trabajo de Rodríguez, que lo contrató para que creara un software espía para tener acceso a mensajes de texto, contactos, registros de llamadas, correos electrónicos y ubicaciones a través del GPS, con el también pudiese podía activar remotamente los micrófonos de los dispositivos sin que los dueños se dieran cuenta.

Además del ingeniero detrás del sistema de encriptación, en Colombia el FBI también recibió la colaboración de Andrea Vélez. Los dos fueron reubicados a Estados Unidos por asuntos de seguridad, pero su situación legal es diferente.

Entre las comunicaciones reveladas hoy destaca una a Agustina Cabanillas, alias “La Fiera”, quien se demostraría es la amante de “El Chapo”. Además de mantener una relación laboral en el mundo del narcotráfico, en la conversación Guzmán afirma que Canabillas es “lo más importante para él”. También conversaron sobre una liposucción a la que ella se sometería.

La expresión de Coronel, quien se encontraba en el público con gafas puestas, atenta y muy seria, no cambió ante la lectura de estas comunicaciones.

“El Chapo”, exlíder del cartel de Sinaloa, se ha declarado inocente de supuestamente acumular una fortuna multimillonaria a través del tráfico de toneladas de cocaína y otras drogas desde México a Estados Unidos.

De ser declarado culpable enfrentaría una posible sentencia a cadena perpetua.

 

Fuente: VOA

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(MiamiNews24).- Este martes se llevó a cabo la jornada número 25 del juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán, donde continuó el interrogatorio al noveno testigo cooperante, Edgar Galván, en esta oportunidad por parte de la defensa.

Galván no conoció personalmente a “El Chapo” ni a su socio, pero aportó información sobre el negocio del tráfico de armas, específicamente de fusiles AK-47 y AK-50, desde EE.UU. a México, a manos del cartel de Sinaloa.

Esta mañana, la defensa intentó desestimar su testimonio resaltando las dos veces que había mentido para aplicar y conseguir la ciudadanía estadounidense.

Galván, quien está en la cárcel hace ocho años cumpliendo una condena de 24, no especificó cómo consiguió esas armas.

Las llamadas

Para la tarde, en el estrado estuvo como testigo un ex agente del FBI, Stephen Marston, quien explicó el funcionamiento del sistema de encriptación de llamadas y mensajes de texto con las que se comunicaba el cartel de Sinaloa, del cual se habrían recuperado unas 1500 llamadas, de las que al menos en unas 100 se escucha a El Chapo.

El funcionario explicó que trabajó con un ciudadano en Colombia, de nombre Cristian Rodríguez, encargado de este sistema, quien cooperó con el FBI en 2011.

En la corte escucharon conversaciones donde, aunque no se da el contexto de la comunicación, se nota el respeto de los interlocutores hacia El Chapo, a quien llamaban “señor” y “jefe”.

En una llamada, El Chapo habla con un agregado de la procuraduría general de México, conocido como el “Yanki”, a quien le pide “el favor” de que no se deshaga de un grupo de policías que ya están familiarizados con las operaciones del cartel.

Hasta el momento no se han ampliado detalles sobre nombres de los participantes en las llamadas.

”El Chapo”, uno de los narcotraficantes más conocidos que existen y exlíder del cartel de Sinaloa, se ha declarado inocente de supuestamente acumular una fortuna multimillonaria a través del tráfico de toneladas de cocaína y otras drogas desde México a Estados Unidos.

De ser declarado culpable enfrentaría una posible sentencia a cadena perpetua.

 

Fuente: VOA

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(MiamiNews24).- Un exnarcotraficante mexicano que una vez dijo ser doble agente de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés), subió al estrado el jueves en el juicio que se sigue en una corte federal de Nueva York contra el notorio capo de mexicano de las drogas Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Vicente Zambada es el más reciente testigo cooperante del gobierno que declara en el caso de conspiración contra Guzmán en la corte federal de Brooklyn. Al igual que los anteriores, en la jornada 22 del proceso y la primera del año, Zambada describió la rampante violencia y la avaricia que acompañaron la subida de Guzmán al poder como jefe del Cartel de Sinaloa.

Los abogados de Guzmán, quien fue extraditado a Estados Unidos en 2017, después de haberse fugado dos veces de cárceles mexicanas, han tratado de presentar a los cooperadores como oscuros oportunistas dispuestos a exagerar la participación de su cliente en el comercio de drogas a fin de lograr una disminución de la pena en sus propios casos.

Zambada, de 43 años, es hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, otro jefe de cartel que continúa prófugo. Su tío, el exmiembro del cartel Jesus Zambada, también ha testificado contra Guzmán en el juicio.

El jueves, Vicente Zambada habló al jurado sobre una reunión a principios de la década de los 90, donde un líder de una banda rival de drogas quería matar a su padre y a Guzmán para vengar un ataque fallido. Contó también de otra reunión a mediados de la década del 2000, donde representantes de políticos mexicanos corruptos preguntaron si el cartel podía ayudarlos a enviar 100 toneladas de cocaína en un barco petrolero.

“Ellos querían saber si mi papá y El Chapo podían proveer esa cantidad de coca”, dijo.

Zambada dijo que fue arrestado antes de saber si el cargamento llegó a enviarse.

Después que Zambada fue extraditado a Estados Unidos, sus abogados alegaron que estaba trabajando para la DEA como informante confidencial mientras continuaba contrabandeando cocaína. Ellos dijeron que a cambio de información interna sobre el cartel, a Zambada le prometieron inmunidad judicial.

Los fiscales negaron las afirmaciones de Zambada acerca de que hubo un acuerdo de inmunidad “aprobado en los más altos niveles del gobierno”. El testigo se declaró culpable posteriormente y accedió a cooperar, dijeron.

Zambada continuará declarando el viernes. El juicio, que comenzó a mediados de noviembre, se espera que continúe hasta el próximo mes.

 

Fuente: VOA

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(MiamiNews24).- La actriz mexicana Kate del Castillo ha desplegado todos sus encantos entre lágrimas y risas al regresar a México tras cumplir tres años de ausencia forzada.

Una entrevista con el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán en octubre de 2015, cuando el capo era el hombre más buscado del mundo, la puso en el ojo del huracán desde enero de 2016 al ser acusada por el gobierno mexicano por sus supuestos vínculos con el capo.

Recién bajada del avión que la trajo desde Estados Unidos, donde ha cimentado su carrera, Del Castillo compareció el jueves por la noche ante unos 150 medios de comunicación con los sentimientos a flor de piel.

Apenas le entregaron el micrófono la actriz estalló en llanto. “Estoy nerviosa y muy emocionada por estar aquí, se me salen las lágrimas de la emoción”, dijo del Castillo, en una rueda de prensa en el Piso 51 de la Torre Mayor, uno de los edificios más altos de Ciudad de México, ubicado en la céntrica avenida Reforma.

Pero más tardó en limpiar su lágrimas que en sacar su sonrisa a relucir ante las ocurrentes preguntas de los reporteros después de leer un comunicado en el que resumió su versión de lo acontecido durante los últimos tres años.

La protagonista de “La Reina del Sur” repasó todos los temas y ofreció buenas respuestas, siempre bajo la protección de tres de sus abogados, quienes la acompañaron durante la conferencia.

Kate, de 46 años, enfatizó que se sintió “perseguida” por las autoridades de la pasada administración del presidente Enrique Peña Nieto, quienes, según ella, montaron “un juicio mediático y la criminalizaron”.

“Si tuvieras frente a ti a Peña Nieto, ¿qué le dirías?”, le cuestionaron y respondió: “Nada. Yo no le deseo mal a nadie”, dijo.

Ese mismo tono lo utilizó para declarar que si la persona que estuviera frente a ella fuera el actor estadounidense Sean Penn, con quien entrevistó al “Chapo” Guzmán, sería capaz de propinarle una “puntapié en la partes bajas” ya que la puso en riesgo por su conducta y comportamiento.

Del Castillo dijo que fue traicionada por Penn, quien al parecer fue quien le proporcionó información a las autoridades de Estados Unidos para dar con el paradero de Guzmán y su posterior detención.

Con su característica velocidad al hablar, Del Castillo sorteó 20 preguntas que le lanzó la prensa mexicana durante casi una hora.

Destacó “no estar interesada” en llevar a cabo una película, serie o documental sobre Guzmán, un tema que la saturó mentalmente, mientras explicó que regresó a México para pasar la Navidad con su familia y para “recargar energías”.

Insistió en que “no se arrepiente de nada” y agradeció al nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por algunas palabras que le dedicó.

La actriz contó que demandó al Estado mexicano por $60 millones por el daño moral y a su imagen causado por diversas acusaciones y señalamientos sobre su presunta relación con el famoso capo.

Recordó que no ha sido llamada a testificar en el juicio de “El Chapo” Guzmán que se desarrolla actualmente en Nueva York desde hace varias semanas.

“Toqué fondo desde el día uno en que este tema se hizo público y la pasé muy mal, me sentí amenazada y con mucho miedo, pero ahora estoy muy feliz de estar en México”, apuntó.

El broche de oro de la conferencia se produjo con la aparición de un marichi que entonó la canción “México, lindo y querido”, inmortalizada por el charro-cantor Jorge Negrete, y cuya letra dice:

“México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí”.

Las lágrimas volvieron brotar de los ojos de Kate, pero ahora fueron de felicidad, esa que da la música de mariachi a los mexicanos cuando se regresa a casa tras un largo período de tiempo como le sucedió a Kate, quien cantó y hasta brindó con su marca de tequila por su feliz regreso a México.

Fuente: Miami Diario

0 38

(Miaminews24).-Se dieron a conocer nuevos audios, en el juicio de una corte federal en Nueva York contra el narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, durante la jornada del miércoles.

El séptimo testigo cooperante, Pedro Flores, el primero que hizo los testimonios en inglés, ayudó el miércoles a identificar a personas en los audios presentados en la corte.

Según afirmó Flores, en uno de los audios se escuchó a “El Chapo” hablando con uno de los hermanos Flores, quien lo contactó con Alex Cifuentes, para que recibiera el pago por 20 kilogramos de heroína que debían ser recogidos en Chicago.​

Flores habría recogido 20 kg de heroína, en Chicago, cargamento enviado por el narcotraficante mexicano, a través de su familiar “Juancho”. En la nueva llamada filtrada en la que se escuchó a Guzmán, Pedro le pidió un descuento de $5 mil dólares por kilo. El precio inicial era de $55 mil dólares.

Sin mayor resistencia, “El Chapo” aceptó la oferta, pues Pedro aseguró que le hará el pago de inmediato, en efectivo (pese a que en la llamada se refiere a un cheque). Dinero que ya tiene a la mano.

En un primer momento, Guzmán le preguntó si Pedro podría llevar el dinero hasta México, pero después propone a un intermediario que lo recibiría directamente en Chicago. Allí se escuchó una segunda llamada, en la que Guzmán confirmó la instrucción.

Aunque Pedro y Alex no se conocían, pero el narcotraficante mexicano los puso en contacto.

El abogado de Guzmán Loera trató de comparar la voz de “El Chapo” en el audio, con la grabación de la entrevista que dio el acusado a la revista Rolling Stone; sin embargo, se estableció que la fiscalía hizo las pruebas necesarias que corroboraron que la voz en el audio presentado el miércoles en la corte de Brooklyn es la voz de Joaquín Guzmán Loera.

“El Chapo” se declaró inocente de supuestamente acumular una fortuna multimillonaria a través del tráfico de toneladas de cocaína y otras drogas desde México a Estados Unidos. De ser declarado culpable, enfrentaría una posible sentencia a cadena perpetua.

Fuente:Voanoticias

0 26

(Miaminews24).-La Fiscalía Federal para el distrito este de Nueva York retiró la solicitud presentada ante ese tribunal para que sancionara a un abogado de Joaquín “El Chapo” Guzmán, por haber facilitado un teléfono a la esposa del mexicano durante una sesión del juicio contra el narcotraficante.

“El Gobierno no busca más ayuda de la corte en este momento e intenta retirar, sin perjuicio, las solicitudes adicionales de sanciones establecidas en la moción” contra un miembro de la defensa, cuyo nombre apareció tachado en el documento de la fiscalía, al que tuvo acceso Efe.

En una moción presentada el pasado viernes, en una jornada en la que no se celebró juicio, y que se conoció este lunes, la fiscalía explicó que su acción obedeció a que dicho abogado renunció a llevar el teléfono dentro del tribunal mientras dure el juicio contra Guzmán.

De acuerdo con el documento, accedió a entregarlo en el puesto de seguridad.

El pasado 27 de noviembre, la fiscalía pidió al juez que preside el caso, Brian Cogan, que sancionara a los abogados del acusado porque presuntamente le facilitó un celular a la esposa de Guzmán, Emma Coronel, lo que habría permitido un contacto no autorizado entre ambos.

Al revisar el vídeo de la corte, se percataron de que Coronel usó un teléfono el 19 de noviembre dentro de la sala del juez, lo que está prohibido.

Los abogados de “El Chapo” Guzmán, acusado de narcotráfico y de dirigir el cartel mexicano de Sinaloa, negaron haber incumplido con dicha restricción.

Fuente:DLA

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(Miaminews24).-La corrupción en el Gobierno de México salió a relucir nuevamente en el juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera cuando Miguel Ángel Martínez Martínez, su expiloto, exgerente de sus negocios y ahora testigo del Gobierno, aseguró que el acusado pagó sobornos a la Policía para que le permitieran traficar drogas.

Entre los que presuntamente aceptaron sobornos de Guzmán Loera, Martínez identificó, y en su primera aparición en la Corte, a Guillermo González Calderoni, quien en ese entonces tenía a su cargo la oficina en Guadalajara de la dirección general de Seguridad de la Procuraduría General.

De acuerdo con el testimonio de Martínez, alias “el Gordo”, “el compadre” y “Tololoche”, Guzmán Loera se refirió a este funcionario como su “amigo” y también le dijo que “era un policía bien inteligente”.

Testigo protegido de la Fiscalía, Martínez entró a la sala del juez Brian Cogan, que preside el caso, vestido con chaqueta y pantalón azul, camisa azul claro y corbata roja sin voltear a mirar a su exjefe, a quien identificó por pedido de la Fiscalía.

El expiloto de “El Chapo” aseguró que entre 1987 y hasta más o menos 1992 le dieron “mucho dinero” a González Calderoni, un periodo en el que dijo le entregaron “dos o tres veces 10 millones de dólares cada ocasión”, y que ese dinero le fue enviado en aviones de Guzmán Loera para que le permitiera “trabajar con la droga”.

El testimonio de Martínez, quien según coemntó en el proceso la defensa de “El Chapo” casi perdió la nariz al consumir cuatro gramos de cocaína al día, creó hoy gran expectativa dadas las medidas de seguridad puestas en marcha, como la prohibición de que los artistas que acuden a la corte dibujen su rostro real.

El exempleado del capo indicó que Guzmán Loera y González Calderoni se conocieron en 1987, y que fue este funcionario quien advirtió al acusado que el Gobierno de EE.UU. había establecido una base para interceptar los aviones que venían de Colombia con droga, además de informar si había una investigación o qué hacer para no ser capturado.

Martínez, que trabajó para el capo de la droga entre 1986 y 1998, aseguró que supo esta información del propio Guzmán Loera porque él no estaba a cargo de pagar sobornos a la Policía, sino Humberto Loya Castro.

González Calderoni fue asesinado en Texas en febrero de 2003 de un balazo en la cabeza mientras conducía su Mercedes Benz.

En su primer testimonio durante el histórico juicio a quien se considera uno de los capos más poderosos, también dijo, al detallar cómo se traficaba la droga desde Colombia a México para luego enviarla a EE.UU, que las pistas de aterrizaje clandestinas estaban en Sonora, Culiacán, Nayarit, Guadalajara, y Guanajuato y que se usaron aviones entre 1990 a 1995.

Explicó que los lugares fueron elegidos por Guzmán Loera porque eran las plazas “donde la Policía (a los que pagaban sobornos) le permitía trabajar” y que la droga era recibida por él mismo, Arturo y Héctor Beltrán Leyva, Martín Moreno y otras personas que no conocía.

Además de piloto, Martínez se encargó de hablar con los cárteles de Colombia (en Cali y Medellín) para recibir de ellos “la mayor cantidad posible” de cocaína, almacenarla y enviarla a EE.UU.

Explicó además, en su detallado testimonio, las claves de comunicación que usaban para las operaciones de narcotráfico, así como sus funciones en la organización, que cambió el transporte para traer la droga en barcos por seguridad.

Expuso que las embarcaciones colombianas y las de Guzmán Loera se encontraban en aguas internacionales donde se transfería el cargamento a los barcos de su jefe.

El 55 % del dinero de la venta de esta droga era para los colombianos y el 45 % para el Chapo, según el testigo.

Martínez, detalló que el cartel operaba como una corporación, cuyos empleados aumentaron de unos 25, cuando él comenzó, a unos 200, que incluía pilotos, aviones, capitanes de barcos, distribuidores de droga y otros que blanqueaban el dinero.

Fuente:DLA

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(Miaminews24).-Uno de los abogados de Joaquín Guzmán “el Chapo” Loera, Eduardo Balarezo, preguntó el día de ayer miércoles en su cuenta personal de Twitter al presidente mexicano Enrique Peña Nieto si no se arrepentía de haber extraditado al Chapo a Estados Unidos, donde está siendo juzgado.

“@EPN (Enrique Peña Nieto) ¿Siente haberlo enviado aquí?”, aseguró el breve mensaje del abogado, acompañado de una noticia del diario New York Daily News que se tituló“El cartel de la droga del Chapo pagó seis millones de dólares en sobornos al actual presidente de México Peña Nieto, según los abogados de la defensa”.

La semana pasada la defensa del Chapo, que está siendo procesado en la ciudad de Nueva York, habló de supuestos sobornos a presidentes de México, lo que tanto Felipe Calderón como Enrique Peña Nieto negaron.

Jesús “El Rey” Zambada García, testigo en el juicio por narcotráfico contra Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, acusó también ayer al ex secretario de Seguridad Pública de México Genaro García Luna, de aceptar sobornos del cartel de Sinaloa, así como al que fuera secretario de Seguridad Pública de la capital mexicana, Gabriel Regino.

Fuente:ENH

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(MiamiNews24).-Un jurado de siete mujeres y cinco hombres juzgará desde este martes en Nueva York a Joaquín “El Chapo” Guzmán, acusado por el Gobierno de EE.UU de narcotráfico y de mantener una empresa criminal durante dos décadas como jefe del Cartel de Sinaloa, un proceso entre fuertes medidas de seguridad.

El juicio arrancó el pasado 5 de noviembre con la elección del jurado, que se realizó durante tres jornadas con escenas poco habituales, como el temor a ser asesinado de algunos candidatos o el hecho de que una persona fuese rechazada para ser miembro por pedir un autógrafo del Chapo.

Entre los integrantes del jurado, cuya edades oscilan entre 20 y 50 años, hay inmigrantes de Polonia, Etiopía y Asia, así como cuatro personas que hablan español -uno de los seis sustitutos también lo habla-, todos ellos aislados parcialmente y sometidos a fuertes medidas de seguridad, con orden del juez de no hablar del juicio.

El juez que preside el proceso en la corte federal de Brooklyn, Brian Cogan, decidió no tomarles juramento del cargo hasta mañana mismo, preocupado de que alguno pudiera arrepentirse de ser jurado ya que, si así ocurriese, necesita tiempo para elegir a otro miembro entre los seis suplentes.

Durante este juicio no se conocerá el nombre de los integrantes del jurado, dónde viven o trabajan, como parte de las extremas medidas de seguridad por el historial de violencia del Cartel de Sinaloa, que ha secuestrado, torturado y asesinado a quienes representaran una amenaza, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía.

Este proceso se realiza entre severas medidas de seguridad, que han rodeado la vida del mexicano desde que fuera extraditado a este país en enero del 2017.

Nueva York será así escenario mañana de un gran despliegue de seguridad en el reinicio del juicio por narcotráfico contra el Chapo, considerado por el Gobierno de EEUU como “extremadamente peligroso”.

Las medidas van desde las condiciones extremas de su encarcelamiento hasta su transporte a la corte, y se extienden más allá para proteger a los jurados y a los testigos de una posible venganza del presunto capo, del que las autoridades temen que use sicarios para secuestrar y asesinar a quienes se atrevan a hablar en su contra.

Sus abogados rechazan que su cliente represente una amenaza para testigos o jurados debido a las extremas medidas de seguridad en que se le mantiene, en una celda en solitario, y según uno de sus abogados, Eduardo Balarezo, ello hace imposible que pueda tener contacto con sus allegados socios del narcotráfico.

Guzmán, de 61 años, está en el ala más segura de la Metropolitan Correctional Center en Manhattan, una de las prisiones más fiables del país, donde es mantenido 23 horas en una celda de 18 metros cuadrados donde nunca se apaga la luz, con una pequeña ventana opaca que no le permite ver el exterior.

Tampoco tiene contacto con otros presos, ni con su esposa -se le ha denegado abrazarla antes de iniciar la sesión mañana- y no sale al patio debido a su historial de haberse fugado en dos ocasiones de cárceles de máxima seguridad en México, la última de ellas a través de un túnel al que entró desde su celda.

Solo se le permite una hora para ejercitarse y una llamada mensual de 15 minutos a su madre y hermana que es escuchada por las autoridades. También se le ha permitido una Biblia y un diccionario del inglés al español.

A sus abogados tampoco se le permite contacto físico con su cliente, lo que alegan que ha sido un obstáculo para preparar su defensa, y ni siquiera con sus hijas de siete años que le han visitado ya que todo ocurre en una habitación con una pared de vidrio, desde la cual Guzmán solo puede mantener una conversación.

Algunos reos que han estado en sus mismas condiciones han calificado a la sección 10 South de la cárcel en el que se encuentra como una “cámara de tortura”.

Sus traslados a la corte federal de Brooklyn, donde se lleva el proceso en su contra para audiencias previas al juicio, han sido un dolor de cabeza para los neoyorquinos que utilizan el puente de Brooklyn, cerca de la cárcel donde el Chapo aguarda a su juicio.

Dicho paso se cierra mientras dura el recorrido del convoy de vehículos y policías fuertemente armados, lo que genera problemas en el tráfico local. La comitiva del traslado siempre es vigilada desde un helicóptero policial.

Esas medidas serán desde mañana dos veces al día, y en las horas punta, mientras dure un juicio que podría extenderse hasta 4 meses.

Las medidas de extrema seguridad que rodean a Guzmán desde su llegada a EEUU también incluyen a la corte federal, donde se lleva a cabo el proceso judicial en su contra, que de por sí ya es un lugar que se mantiene vigilado por los agentes del tribunal.

Allí habrá agentes con armas largas, unidades caninas, que custodian el lugar y se ha colocado un segundo detector de metales frente a la sala del juez Cogan.

fuente:DLA.

VARIEDADES

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