Donald Trump alega una supuesta estafa de la mandataria relacionada con hipotecas. FOTO ElCeo
En un movimiento sin precedentes que ha intensificado la lucha por el control de la política monetaria en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha despedido a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal. La decisión, anunciada en sus redes sociales, se basa en acusaciones de presunto fraude hipotecario, una afirmación que ha sido calificada por algunos analistas como una excusa para cimentar su influencia sobre el banco central.
Las acusaciones contra Cook, quien fue la primera mujer afroamericana en servir en la Junta de la Fed, fueron inicialmente planteadas por Bill Pulte, un aliado de Trump y director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda. Aunque Cook no ha sido acusada formalmente de ningún delito, el presidente Trump afirmó en una carta que no tenía confianza en su integridad y que su conducta mostraba «negligencia grave».
Esta acción ha desatado una controversia significativa, ya que la Ley de la Reserva Federal permite la destitución de un gobernador solo por «causa probada» y sus mandatos de 14 años están diseñados para proteger a la institución de la influencia política. El despido de Cook, cuyo mandato se extendía hasta 2038, podría desencadenar una batalla legal para determinar la autoridad del presidente para remover a un funcionario de la Reserva Federal. La noticia ha generado preocupación en los mercados financieros sobre el futuro de la independencia de la entidad, un pilar fundamental de la economía estadounidense.
La justificación oficial para la destitución de Cook se basa en acusaciones de fraude hipotecario. Un aliado de Trump, Bill Pulte, quien encabeza la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, hizo las acusaciones la semana pasada. Pulte alegó que Cook habría cometido «fraude hipotecario» al declarar dos propiedades, una en Ann Arbor, Michigan, y otra en Atlanta, como su residencia principal en 2021 para obtener términos de préstamo más favorables.
Por su parte, Lisa Cook ha negado rotundamente las acusaciones y ha declarado que no tiene «ninguna intención de dejarse intimidar para que renuncie» a su cargo. La gobernadora, que hizo historia como la primera mujer afroamericana en servir en la Junta de Gobernadores de la Fed, ha prometido recopilar información precisa para responder a cualquier «pregunta legítima».
La legalidad del despido de Cook está en entredicho. La Ley de la Reserva Federal establece que los gobernadores pueden ser removidos «por causa», lo que se interpreta como un acto de mala conducta o negligencia probada. El despido de Cook por parte de Trump, sin un cargo criminal o un veredicto legal, podría desencadenar una prolongada batalla en los tribunales, que podría llegar hasta la Corte Suprema. Su remoción es vista por los analistas como un esfuerzo por socavar la independencia de la Fed y llenar su junta directiva con funcionarios leales que apoyen la política de reducción de tasas de interés de Trump. La incertidumbre generada por esta situación ya ha provocado volatilidad en los mercados financieros, con un indicador del dólar retrocediendo 0.3%.
El mandato de Cook debía expirar en 2038, y su salida, sumada a la reciente renuncia de otra gobernadora, Adriana Kugler, le daría a Trump la oportunidad de nombrar a dos personas para la junta directiva de la Fed. Este movimiento, sin precedentes en la historia moderna de la institución, podría debilitar su credibilidad internacional y afectar su capacidad para gestionar la inflación y la estabilidad monetaria sin ser influenciada por consideraciones políticas.