Por segunda vez en pocos años, Europa se encuentra atrapada entre Estados Unidos y Rusia en un escenario que podría redefinir la seguridad del continente. El primero fue la invasión rusa a gran escala de Ucrania; el segundo, el distanciamiento de Washington bajo la presidencia de Donald Trump respecto a su compromiso con la defensa europea.
Funcionarios y expertos europeos sostienen que el objetivo de Trump no es la paz en Ucrania, sino un acercamiento a Moscú, lo que consideran un riesgo para la OTAN y la Unión Europea. “Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos no está de nuestro lado en una cuestión de guerra y paz en Europa”, afirmó el legislador alemán Norbert Röttgen.
En el centro del debate está el futuro de Ucrania. Mientras Trump presiona por un acuerdo favorable a Rusia, los europeos insisten en que Kiev debe continuar la lucha con apoyo financiero y militar. Los líderes europeos se reunieron esta semana con el presidente Volodímir Zelenski en Londres, junto a Emmanuel Macron, Friedrich Merz y Keir Starmer, reafirmando su respaldo.
La OTAN considera 2029 como fecha límite para consolidar una disuasión convencional frente a Rusia, aunque teme que Moscú ponga a prueba la cohesión de la alianza antes. Europa enfrenta el reto de financiar a Ucrania con unos 200.000 millones de dólares en los próximos dos años, mientras debate el uso de activos rusos congelados por valor de 210.000 millones de euros. Bélgica, que custodia gran parte de esos fondos, se muestra reticente ante las amenazas rusas y las advertencias sobre la credibilidad del euro.
Además de los desafíos financieros, los gobiernos europeos deben convencer a sus votantes de que defender a Ucrania es vital para la seguridad continental, aumentar el gasto militar y enfrentar el auge de partidos populistas y nacionalistas de extrema derecha, algunos de los cuales cuentan con simpatías explícitas del gobierno de Trump.
Aunque Estados Unidos mantiene 79.000 soldados en Europa, los europeos reconocen que no pueden sustituir fácilmente capacidades clave como la inteligencia satelital, la defensa aérea y los sistemas de mando. “Europa debe prepararse para librar una guerra por su cuenta, porque Trump podría decidir no apoyarla”, advirtió un funcionario europeo de alto rango.
Para Anna Wieslander, directora para el norte de Europa del Consejo Atlántico, la utilización de los activos rusos es crucial: “Son absolutamente necesarios para que Ucrania siga en la lucha y para cambiar el cálculo ruso. Tenemos que asumir mayores riesgos o pagar un precio más alto después”.
Con información de NYTime