El “infierno de Brooklyn”: así es la cárcel donde están Maduro y Cilia Flores

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Un centro de máxima seguridad con historia oscura

Por Vanessa C. Rodríguez / MiamiNews24

El Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, inaugurado en los años 90 en el barrio industrial de Sunset Park, es la única cárcel federal activa de Nueva York. Con capacidad para unos 1.600 internos, aloja a detenidos en espera de juicio o de traslado, muchos de ellos acusados de delitos graves como narcotráfico, terrorismo o corrupción.

Celdas pequeñas, paredes grises y mobiliario mínimo: una cama metálica, un lavabo y un inodoro es el espacio para los reclusos. A presos de alto perfil, como Maduro y Flores, suelen ser ubicados en la Unidad de Vivienda Especial (SHU), donde el aislamiento es mayor y la vigilancia constante. La cárcel que opera con apenas el 55% del personal necesario genera confinamientos prolongados y tensiones internas.

También, los inquilinos de este magnate penal tienen acceso limitado a espacios al aire libre, generalmente patios enrejados donde se les permite caminar o hacer ejercicio. La rutina es rígida: horarios estrictos de comidas, recreación y mucho encierro. La biblioteca y algunos programas educativos existen, pero están marcados por la escasez de personal y recursos.

En el MDC se sirve un menú interesante muy estandarizado. El desayuno suele incluir cereal, avena o fruta; el almuerzo y la cena repiten una estructura básica: proteína económica (pollo o carne procesada), carbohidratos como arroz o pasta, un vegetal cocido y, ocasionalmente, un postre sencillo. Las porciones están estrictamente medidas para seguir una rica dieta nutricional que rondan entre las 2.000 y 2.500 calorías diarias. Sin embargo, los internos con recursos pueden complementar su dieta en la comisaría, comprando alimentos procesados.

Episodios violentos y denunciasEl MDC ha sido escenario de apagones masivos como el de 2019, que dejó a los presos sin calefacción ni electricidad durante una semana. En 2024, dos internos murieron apuñalados en peleas internas, y en 2025 se destapó una red de contrabando que involucraba a 25 personas, incluidos algunos custodios. Organizaciones como la NYCLU han calificado al centro como “opaco e inhumano”.

La cárcel figura como un hotel para figuras de alto perfil criminal el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, acusado de narcotráfico; el rapero Sean “P. Diddy” Combs; la socialité Ghislaine Maxwell, cómplice de Jeffrey Epstein; y capos históricos como Ismael “El Mayo” Zambada y Rafael Caro Quintero.

En sí, el MDC de Brooklyn es descrito por exreclusos y abogados como un “infierno” moderno: frío, violento y marcado por la burocracia. Para Nicolás Maduro y Cilia Flores, su estancia allí no solo significa enfrentar la justicia estadounidense, sino también convivir con las duras rutinas y condiciones que han hecho de esta cárcel un emblema de la severidad del sistema penitenciario federal.