DeSantis se alinea con la Casa Blanca en la disputa contra la tribu Miccosukee por el control de los Everglades

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Foto: Diario Las Americas

El panorama político en Florida se intensifica tras el respaldo explícito del gobernador Ron DeSantis a la decisión del presidente Donald Trump de vetar una ley clave para la tribu Miccosukee. El conflicto, que mezcla políticas migratorias con derechos territoriales indígenas, tiene como epicentro el centro de detención de migrantes ‘Alligator Alcatraz’, ubicado en el corazón de los Everglades.

El veto presidencial como represalia política

La controversia alcanzó su punto álgido cuando el Ejecutivo federal bloqueó el proyecto de ley HR 504, una medida bipartidista diseñada para proteger al campamento indígena Osceola de inundaciones y desastres ambientales. Trump justificó el veto alegando que la tribu obstruyó deliberadamente la agenda de seguridad nacional al liderar demandas legales que provocaron el cierre temporal del centro de detención el año pasado.

El gobernador DeSantis calificó la postura de los Miccosukee como «demagógica» y «obstruccionista», afirmando que la organización tribal no ha sido honesta sobre los hechos en la región y que sus tácticas legales han socavado la operatividad de las bases federales.

Defensa ambiental vs. seguridad fronteriza

Desde la perspectiva indígena, el presidente de la tribu, Talbert Cypress, ha sido enfático en que su oposición no es de índole política, sino estrictamente ambiental y ancestral.

  • Argumento Tribal: Los Miccosukee sostienen que la infraestructura de detención daña tierras protegidas y que la ley vetada no era un «trato especial», sino una necesidad de seguridad pública para familias que habitan la zona desde antes de la creación del Parque Nacional.
  • Argumento Gubernamental: Tanto Trump como DeSantis consideran que la soberanía nacional y la gestión migratoria deben prevalecer sobre las reclamaciones territoriales en áreas estratégicas.

El Congreso ante un posible «Anulamiento de Veto»

El futuro del campamento Osceola depende ahora del Congreso de los Estados Unidos. El congresista Carlos Giménez, impulsor de la medida, cuenta con un apoyo inusual: la ley fue aprobada por unanimidad en ambas cámaras antes de llegar al despacho presidencial.

Actualmente, el legislativo evalúa realizar una votación para invalidar el veto presidencial. De obtener una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, la protección ambiental para los Miccosukee se convertiría en ley, desafiando directamente la autoridad del Ejecutivo y marcando un precedente en la autonomía de los Everglades.