El presidente estadounidense Donald Trump advirtió que Estados Unidos está “locked and loaded” y dispuesto a intervenir en Irán si el régimen continúa reprimiendo con violencia las protestas que sacuden al país desde hace casi una semana.
Las manifestaciones, las más grandes desde 2022, comenzaron por el desplome de la moneda iraní y el aumento del costo de vida, pero rápidamente derivaron en consignas contra la teocracia. Al menos siete personas han muerto en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según reportes iniciales.
En su plataforma Truth Social, Trump escribió: “Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos vendrá en su rescate. Estamos listos y cargados para actuar”.
La amenaza provocó una respuesta inmediata de Teherán. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, advirtió que cualquier injerencia estadounidense “desestabilizaría toda la región y pondría en riesgo los intereses de EE.UU.”.
El Ministerio de Exteriores iraní calificó las palabras de Trump como “intimidatorias” y prometió una respuesta “rápida, decisiva y completa” en caso de agresión. Líderes políticos como Mohammad Bagher Qalibaf señalaron que las bases militares estadounidenses en la región serían “objetivos legítimos” si Washington actúa.
Contexto de las protestas
- La moneda iraní se desplomó a un mínimo histórico: 1 dólar equivale a 1,4 millones de riales.
- Comerciantes y estudiantes se han sumado a las protestas en ciudades como Teherán, Qom y Mashhad.
- El presidente reformista Masoud Pezeshkian reconoció que el gobierno civil tiene poco margen de acción frente a la crisis económica y la represión de las fuerzas de seguridad.
La tensión se suma a un historial reciente de choques militares: en junio, Irán atacó la base estadounidense de Al Udeid en Qatar como represalia por bombardeos de EE.UU. contra instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de 12 días con Israel.

