En un giro diplomático significativo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro, han establecido un canal de comunicación directo que culminará en una reunión oficial en Washington D.C. El anuncio marca una distensión tras días de alta fricción verbal entre ambas naciones.
El contacto inicial y el cambio de tono
La comunicación se produjo a través de una llamada telefónica de aproximadamente una hora, descrita por ambas partes como un intercambio respetuoso.
- El mensaje de Trump: A través de su plataforma Truth Social, Trump calificó la conversación como un «gran honor», destacando que Petro llamó para exponer su perspectiva sobre la lucha contra el narcotráfico y otros desacuerdos bilaterales. «Aprecié su llamada y su tono», afirmó el mandatario estadounidense.
- La respuesta de Petro: El presidente colombiano confirmó el restablecimiento de los canales de comunicación. Durante una intervención pública, Petro señaló que «la paz se encuentra hablando» y aceptó la invitación a la Casa Blanca para insistir en una posible alianza estratégica basada en el diálogo directo.
Preparativos para el encuentro en Washington
La logística para la visita oficial ya está en marcha, involucrando a los más altos niveles de la diplomacia de ambos países:
- Coordinación ministerial: El Secretario de Estado, Marco Rubio, y la Canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, han sido designados para organizar los detalles del encuentro.
- Temas de agenda: Se espera que la reunión se centre en la política de drogas, la seguridad regional y la visión de Petro sobre una «alianza americana» centrada en energías limpias, buscando puntos comunes ante las marcadas diferencias ideológicas.
- Restablecimiento institucional: Petro enfatizó la importancia de que las cancillerías operen de forma coordinada para evitar desinformaciones que deterioren la relación bilateral más antigua de la región.
Una tregua necesaria por realismo político
El paso de la retórica de confrontación a la invitación formal a la Casa Blanca responde a un ejercicio de realismo político por parte de ambos gobiernos. Para Trump, asegurar la cooperación de Colombia —el mayor productor de cocaína del mundo— es indispensable para sus metas de seguridad nacional y control fronterizo. Para Petro, el diálogo directo representa una oportunidad de validar la soberanía colombiana y buscar una salida negociada a las sanciones y señalamientos que han afectado a su administración.
Este encuentro no implica necesariamente una resolución de sus profundas diferencias, pero sí traslada el conflicto del escenario de las advertencias públicas al de la negociación institucional. El éxito de esta reunión dependerá de si ambos líderes logran transformar el «buen tono» de su llamada en acuerdos operativos concretos que estabilicen la relación más crítica de Washington en Sudamérica.

