El estado de Florida iniciará su calendario de ejecuciones de 2026 el próximo 10 de febrero, fecha programada para la aplicación de la inyección letal a Ronald Heath. El anuncio, ratificado por la firma del gobernador Ron DeSantis, ocurre inmediatamente después de un año sin precedentes en la historia judicial del estado, en el que Florida ejecutó a 19 reclusos, representando el 40% de todos los procedimientos de pena de muerte realizados en Estados Unidos durante 2025.
Ronald Heath, de 64 años, fue condenado por el asesinato de un vendedor ambulante ocurrido en 1989 cerca de Gainesville. Según el expediente judicial, Heath y su hermano asaltaron a la víctima, quien murió tras recibir disparos y puñaladas; posteriormente, ambos utilizaron las tarjetas de crédito del fallecido para realizar múltiples compras fraudulentas. Mientras que Ronald fue sentenciado a la pena máxima, su hermano Kenneth cumple actualmente cadena perpetua en una institución correccional del oeste del estado.
Este ritmo acelerado de ejecuciones marca un giro drástico en la política criminal de Florida. Históricamente, desde que se restableció la pena de muerte en el país en 1976, el tope anual del estado era de ocho ejecuciones. Sin embargo, la reciente flexibilización de los criterios legales ha impulsado estas cifras a niveles históricos. Desde 2023, Florida se convirtió —junto a Alabama— en uno de los dos únicos estados donde no se requiere la unanimidad del jurado para imponer la pena capital; de hecho, Florida es la jurisdicción que exige menos votos (8 de 12) para recomendar dicha sentencia.
Actualmente, Florida alberga a 265 reclusos en el corredor de la muerte, situándose como el segundo estado con mayor número de condenados tras California. No obstante, a diferencia de California, donde existe una moratoria vigente desde 2019, la administración de DeSantis ha mostrado una firme determinación en dar cumplimiento a las sentencias pendientes, consolidando a Florida como el epicentro de la aplicación de la pena de muerte en la nación.

