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Japón se despide de sus últimos pandas en medio de una crisis diplomática con China

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Con apenas un minuto para decir adiós, miles de ciudadanos japoneses se congregaron este martes en el zoológico de Ueno para despedir a Xiao Xiao y Lei Lei, los pandas gemelos que hoy regresan a China. Lo que en otro contexto sería un trámite rutinario de un programa de conservación, se ha convertido en un símbolo del deterioro de las relaciones entre ambas potencias. Por primera vez en más de medio siglo, el país del sol naciente se quedará sin pandas en sus recintos.

La «pandamanía» en Japón alcanzó niveles inéditos desde que se anunció la partida de los gemelos en diciembre. Cerca de 200,000 personas han desfilado por el zoológico en los últimos dos meses, enfrentando largas filas y participando en sorteos en línea solo para obtener 60 segundos frente a los osos.

Xiao Xiao y Lei Lei, nacidos en Tokio en 2021, formaban parte del histórico programa de «diplomacia del panda». Aunque su regreso estaba planeado, las negociaciones para recibir nuevos ejemplares se congelaron abruptamente tras una serie de roces políticos de alto nivel.

El factor Taiwán: El fin de la tregua de bambú

El estancamiento diplomático tiene un detonante claro: los recientes comentarios de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. En noviembre, Takaichi afirmó que Tokio podría intervenir militarmente en caso de un ataque de China a Taiwán, una declaración que Pekín calificó de «provocación inaceptable».

La respuesta de China no se hizo esperar y ha sido multidimensional:

  • Restricciones comerciales: Se limitaron las importaciones de marisco japonés.
  • Turismo: Pekín instó a sus ciudadanos a evitar viajar a Japón y las aerolíneas chinas flexibilizaron sus políticas de cancelación.
  • Diplomacia animal: La suspensión del intercambio de pandas se interpreta como un mensaje punitivo directo hacia la opinión pública japonesa.

Mil trescientos años de historia en pausa

La relación de Japón con los pandas se remonta al año 660 d.C., cuando la emperatriz Wu Zetian envió una pareja de osos al emperador Tenmu. Sin embargo, el vínculo moderno se forjó en 1972 con la llegada de Kang Kang y Lan Lan, un gesto que selló la normalización de las relaciones tras la Segunda Guerra Mundial.

Expertos como Nancy Snow, especialista en diplomacia pública, sugieren que la decisión de Pekín de retirar a los pandas busca eludir a los líderes políticos y apelar directamente al descontento de la ciudadanía japonesa. «Lejos de limar posturas, esta decisión puede reforzar la percepción de que China utiliza sus recursos de forma transaccional y punitiva», señaló Snow en un análisis para Nikkei Asia.

¿Una ausencia permanente?

A pesar de la desolación de los seguidores en Tokio, la historia sugiere que estas pausas pueden ser temporales. Casos recientes, como el de Washington en 2024 —que recibió nuevos ejemplares tras casi un año de ausencia—, mantienen viva la esperanza de que el «lenguaje del panda» pueda volver a unir a ambas naciones cuando las aguas políticas se calmen.

Por ahora, las jaulas doradas regresan a China, dejando a Japón sin sus embajadores más queridos y con una mesa de negociación diplomática que parece estar más vacía que nunca.