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Cuba entra en fase crítica por el cese del suministro petrolero y la presión de EE. UU.

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La República de Cuba se encuentra sumida en una de las crisis más profundas de su historia reciente. Lo que comenzó como un deterioro progresivo de la infraestructura se ha transformado en un escenario de «contingencia extrema», marcado por el desabastecimiento total de insumos básicos, el desplome del turismo y un asedio energético que amenaza con paralizar por completo el país.

El reciente giro geopolítico en la región ha sido el detonante final de la actual precariedad. La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses supuso un golpe demoledor para La Habana, que ha visto interrumpido el flujo vital de crudo venezolano.

A este aislamiento se suma la agresiva política de la administración de Donald Trump, quien ha calificado a Cuba como una «nación fallida». La amenaza de imponer aranceles a países proveedores ha surtido efecto: México, a través de su presidenta Claudia Sheinbaum, confirmó que los envíos de petróleo están actualmente «detenidos», dejando a la isla sin su principal pulmón energético.

Un país a oscuras y sin transporte

La falta de combustible ha derivado en un racionamiento drástico que afecta todos los estratos de la vida cotidiana:

  • Colapso eléctrico: En provincias del oriente del país, los ciudadanos reportan apenas dos horas de suministro eléctrico al día. El Ministerio de Energía y Minas atribuye la crisis a la falta de mantenimiento de las termoeléctricas y la carencia de fueloil.
  • Parálisis logística: Las calles de La Habana lucen desiertas. El transporte público ha sido limitado a servicios esenciales y varias aerolíneas internacionales han cancelado vuelos ante la imposibilidad de reabastecerse de combustible en suelo cubano.
  • Crisis turística: El sector, motor de la economía, registró en 2025 su cifra más baja con solo 1,8 millones de visitantes. En una medida desesperada, el Gobierno ha comenzado a cerrar hoteles y trasladar a los turistas a instalaciones seleccionadas para ahorrar recursos.

El drama humano: La mirada desde el exilio

En Miami, donde residen más de 2,9 millones de cubanos, la angustia es palpable. Familias enteras dependen de las remesas y paquetes de ayuda para sobrevivir, aunque el dinero ya no garantiza el acceso a productos básicos.

«La situación es casi imposible de sobrevivir. Dependen de lo que uno les pueda hacer llegar», relata Alberto Reyes, residente en Florida. Para Merlys Pérez, otra migrante cubana, el dolor es doble: «Tengo a mi mamá y mi abuelita allá; si no es por nosotros, no pueden vivir». Entre la comunidad en el exterior, crece la división entre quienes esperan una salida negociada y quienes, ante el hartazgo, ven en una intervención externa la única vía de cambio.

Resistencia soberana vs. Necesidad de cambio

Pese a la presión, el gobierno de Miguel Díaz-Canel mantiene una postura vertical. Aunque han manifestado disposición al diálogo con Washington, el discurso oficial subraya que la soberanía nacional no es negociable. Por su parte, aliados históricos como Rusia y China han reiterado su apoyo diplomático, mientras México intenta mediar para restablecer la ayuda humanitaria.

El futuro de la isla permanece hoy bajo un signo de interrogación. Entre apagones prolongados y estantes vacíos, el pueblo cubano enfrenta un desafío de supervivencia que, según expertos, no admite mucho más margen de deterioro sin consecuencias sociales impredecibles.