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¿Inyecciones de deseo? El auge de la testosterona frente a la caída global de la libido

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El deseo sexual en el mundo moderno parece estar en retirada. Según datos de la Encuesta Nacional de Actitudes Sexuales y Estilo de Vida (Natsal), la frecuencia de las relaciones sexuales ha caído drásticamente en las últimas tres décadas: de un promedio de cinco veces al mes en 1990 a solo tres en 2010, una tendencia que los expertos predicen seguirá a la baja en los nuevos informes de 2026.

Ante este panorama, un mercado antes reservado a casos médicos específicos ha explotado: la Terapia de Reemplazo de Testosterona (TRT). Con un aumento del 135% en las prescripciones entre 2021 y 2024, tanto hombres como mujeres están recurriendo a las hormonas para recuperar lo que llaman «la chispa perdida».

De «viejo cascarrabias» a la vitalidad de los 20

El caso de Alan Reeves, exstripper del famoso grupo Dreamboys y actor en la película de las Spice Girls, ilustra el fenómeno. A sus 52 años, Reeves relata cómo la falta de libido afectó sus relaciones hasta que inició la TRT. «Me transformó de un viejo cascarrabias a alguien que se siente como cuando tenía 20 años», afirma el ahora entrenador personal.

No es un caso aislado. Mujeres como Melissa Green, de 43 años, aseguran que la testosterona no solo les devolvió la energía, sino que «salvó sus matrimonios». Sin embargo, la ciencia advierte que el deseo sexual es una red compleja de factores psicológicos, sociales y físicos que no siempre se soluciona con una inyección.

¿Salud o negocio? El debate médico

La comunidad médica está dividida ante la proliferación de clínicas privadas que ofrecen TRT mediante una agresiva publicidad en redes sociales y transporte público:

  • La postura crítica: Paula Briggs, experta del NHS (Servicio de Salud británico), advierte que la «industria del bienestar» está abusando de pacientes vulnerables para obtener dinero fácil con soluciones que muchos no necesitan.
  • La postura del sector privado: Médicos como Jeff Foster argumentan que el sistema público no está capacitado para diagnosticar a miles de personas con niveles bajos de hormonas que, aunque estén en rangos «normales», sufren síntomas de fatiga y falta de deseo.

Factores detrás de la «sequía» sexual

Los investigadores señalan que atribuir la caída de la libido exclusivamente a las hormonas es una simplificación. Entre las causas no hormonales destacan:

  1. Hiperconectividad: El mundo digital dificulta la desconexión y ofrece alternativas constantes de ocio que compiten con el sexo.
  2. Estrés y salud mental: Niveles de cortisol elevados, depresión y soledad son inhibidores directos del deseo.
  3. Estilo de vida: El aumento de la obesidad, la diabetes tipo 2 y el sedentarismo contribuyen a la reducción natural de la testosterona.

Riesgos y efectos secundarios

La TRT no es inocua. En mujeres, puede provocar acné, aumento de peso y crecimiento de vello corporal. En hombres, se asocia con calvicie, cambios de humor e incluso infertilidad por reducción de esperma. Testimonios como el de Cheryl O’Malley revelan que el exceso de hormona puede generar sentimientos de rabia y pérdida de control, lo que la llevó a abandonar el tratamiento.

La pregunta que queda en el aire para este 2026 es si la sociedad está tratando médicamente un problema que en realidad tiene raíces en el estilo de vida y el agotamiento moderno.