
En un movimiento que intensifica la persecución contra la cúpula del régimen iraní, el Departamento de Estado de los Estados Unidos anunció este viernes una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a la localización, arresto o condena del ayatolá Mojtaba Jameneí.
La medida, canalizada a través del programa Rewards for Justice, no solo apunta a Jameneí en su calidad de nuevo Líder Supremo, sino que subraya su rol estratégico y sus vínculos históricos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), organización catalogada por Washington como terrorista.
- Cargos y motivaciones: El gobierno estadounidense busca desmantelar las redes financieras y operativas que el CGRI utiliza para desestabilizar la región, especialmente tras la reciente ola de ataques contra buques comerciales y bases militares aliadas.
- Presión sobre la sucesión: La oferta de recompensa llega en un momento de extrema vulnerabilidad para Mojtaba, quien según el Pentágono se encuentra «herido y desfigurado», y cuya autoridad está siendo cuestionada tanto interna como externamente.
Guerra de nervios y deserciones
Expertos en inteligencia sugieren que la recompensa tiene un objetivo doble:
- Fomentar la delación: Incentivar a miembros del propio entorno del régimen o de la Guardia Revolucionaria a proporcionar datos críticos en medio del caos generado por los bombardeos.
- Deslegitimación total: Al tratar al máximo líder de una nación como un criminal internacional con precio por su cabeza, Estados Unidos busca erosionar cualquier posibilidad de reconocimiento diplomático para su mandato.
Un historial de recompensas
Mojtaba Jameneí se suma así a una lista de líderes de alto perfil por los que Washington ha ofrecido sumas millonarias, similar a las estrategias utilizadas en el pasado contra figuras como Nicolás Maduro o los líderes de Al-Qaeda. Esta acción se complementa con las sanciones financieras que ya bloquean cualquier activo vinculado al heredero del clan Jameneí.
