El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (CSN) confirmó oficialmente la entrada en vigor de un alto el fuego de 14 días, tras recibir la aprobación del nuevo Líder Supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei. Desde la óptica de Teherán, este acuerdo mediado por Pakistán no representa una concesión bajo presión, sino una «victoria estratégica» que demuestra la capacidad de disuasión de la República Islámica frente a las amenazas de agresión externa. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, subrayó que el cese de las operaciones defensivas es recíproco y condicionado, enfatizando que Irán solo aceptará un pacto definitivo que garantice el levantamiento total de las sanciones y el respeto a su integridad territorial.
Resistencia frente al ultimátum y control de Ormuz
La cúpula militar iraní dejó claro que, si bien se permitirá el paso coordinado de buques por el estrecho de Ormuz durante este periodo, el control de la vía marítima sigue bajo la estricta supervisión de las Fuerzas Armadas iraníes. Teherán sostiene que su postura firme obligó a Washington a reconsiderar su «fuerza destructiva», transformando lo que era un ultimátum unilateral en una mesa de negociación equilibrada en Islamabad. El plan de 10 puntos presentado por Irán se posiciona ahora como la base del diálogo, exigiendo protocolos de seguridad que reconozcan la hegemonía regional de la República Islámica y el fin de la «extorsión económica» que ha marcado la relación bilateral durante décadas.
Un cese al fuego que no significa el fin de la guerra
El comunicado emitido por la agencia Mehr fue tajante al advertir que esta pausa de dos semanas es meramente operativa y no debe interpretarse como el final de las hostilidades. El CSN aclaró que Irán mantiene su capacidad de respuesta intacta y que la paz permanente solo se consumará si las demandas de Teherán son satisfechas en su totalidad durante las cumbres en Pakistán. Con este movimiento, el ayatolá Mojtaba Khamenei consolida su liderazgo en una fase crítica, enviando un mensaje de unidad interna y pragmatismo táctico: Irán está dispuesto a negociar, pero desde una posición de fuerza que ha logrado frenar, por ahora, la retórica bélica de la Casa Blanca.

