En una de sus primeras y más contundentes declaraciones desde que asumió la dirección de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), el Dr. Mehmet Oz denunció la existencia de una red de protección estatal en Cuba que facilita el saqueo de los fondos públicos de salud estadounidenses. Según Oz, las investigaciones federales sugieren que la dictadura cubana no solo actúa como refugio para los estafadores, sino que se beneficia directamente del flujo de divisas proveniente de facturaciones fraudulentas que alcanzan los cinco millones de dólares mensuales por equipos médicos inexistentes.
El esquema del «refugio seguro»
La metodología expuesta por el funcionario ante la cadena Fox News revela un patrón de impunidad sistemática que afecta principalmente al sur de la Florida. El esquema funciona de la siguiente manera:
- Facturación ficticia: Individuos vinculados a estas redes cobran sumas millonarias al Medicare por servicios o equipos que nunca se entregan.
- Fuga inmediata: Una vez recolectado el dinero, los responsables huyen hacia la isla antes de que las agencias federales puedan actuar.
- Financiamiento irregular: El capital malversado es transferido a jurisdicciones controladas por La Habana, donde la dictadura ofrece protección frente a las solicitudes de extradición de Estados Unidos a cambio de la inyección de divisas en su economía.
Cuba como santuario de fugitivos
El señalamiento del Dr. Oz refuerza una preocupación histórica de la justicia estadounidense, que ya ha identificado a decenas de fugitivos residiendo libremente en Cuba tras cometer fraudes masivos. La negativa sistemática del régimen para colaborar en la recuperación del dinero del contribuyente estadounidense es interpretada por la actual administración de Donald Trump como una prueba de la participación activa del aparato estatal cubano en estas operaciones transnacionales.
Un nuevo enfoque en la fiscalización
La postura de Oz anticipa un endurecimiento en las medidas de control para frenar el trasvase de recursos hacia las arcas de la isla. «La administración de La Habana, lejos de colaborar contra el crimen organizado, actúa como beneficiaria de las estafas perpetradas en territorio estadounidense», enfatizó el funcionario. Esta nueva dirección en el CMS pone el foco internacional en la naturaleza delictiva de estos esquemas, subrayando la urgencia de protocolos de verificación más estrictos para proteger el sistema de salud de lo que Washington ya considera una vía de financiamiento para la dictadura.

