La carrera por liderar la Organización de las Naciones Unidas entra en una fase decisiva con el inicio de las audiencias públicas a los cuatro aspirantes que buscan convertirse en el próximo secretario general del organismo a partir de 2027.
El proceso, que se desarrolla en la sede de la ONU en Nueva York, marca un momento clave en la selección del sucesor del actual secretario general, António Guterres, en un contexto internacional marcado por conflictos, tensiones geopolíticas y demandas de reforma dentro del sistema multilateral.
Entre los candidatos destacan tres figuras latinoamericanas y un representante africano, lo que refuerza la expectativa de que la región pueda asumir nuevamente el liderazgo del organismo por primera vez en décadas.
Los aspirantes incluyen a Michelle Bachelet, exmandataria chilena y exalta comisionada de derechos humanos de la ONU; Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica; y Rebeca Grynspan, economista y actual responsable de la agencia de comercio y desarrollo del organismo. A ellos se suma Macky Sall, quien representa la candidatura africana.
Un proceso bajo presión global
Las audiencias públicas permiten a los candidatos exponer sus propuestas ante los Estados miembros y responder preguntas sobre los principales desafíos que enfrenta la ONU. Entre los temas centrales destacan la necesidad de reformas internas, la gestión de conflictos internacionales y el papel del organismo en un escenario global cada vez más fragmentado.
La elección no depende únicamente de estas presentaciones. El proceso final pasa por el Consejo de Seguridad, donde las potencias con derecho a veto tienen un rol determinante en la selección del candidato que será presentado a la Asamblea General.
Latinoamérica busca protagonismo
La fuerte presencia de candidatos de América Latina ha generado expectativas dentro de la región, donde existe consenso en que podría ser el turno de un liderazgo latinoamericano al frente de la ONU. Esta posibilidad cobra mayor relevancia considerando que el cargo nunca ha sido ocupado por una mujer, lo que añade un componente histórico a la actual contienda.
Al mismo tiempo, las candidaturas reflejan diferentes enfoques sobre el futuro del organismo. Desde propuestas centradas en el fortalecimiento del multilateralismo hasta planteamientos orientados a reformas estructurales, los aspirantes buscan posicionarse en un escenario donde el equilibrio político internacional será determinante.
Un escenario abierto
A medida que avanzan las audiencias, el proceso se mantiene abierto y sujeto a negociaciones diplomáticas entre los países miembros. Factores como apoyos regionales, alianzas estratégicas y la aceptación de las principales potencias influirán en la decisión final.
La elección del próximo secretario general no solo definirá el liderazgo de la ONU en los próximos años, sino también el rumbo del organismo en un momento en que su papel es observado con atención frente a los desafíos globales actuales.

