Del éxito a la decepción hay solo un paso, y es precisamente ese último escalón el que se le sigue resistiendo al Atlético de Madrid. Su derrota por la mínima ante el Arsenal (1-0) en la vuelta de las semifinales de la Champions League ha caído como un jarro de agua fría en el seno de un equipo que, pese a competir al más alto nivel, no logra encontrar ese impulso definitivo para consagrarse en el escenario europeo.
Tras el encuentro, Diego Pablo Simeone ofreció una reflexión honesta sobre la exigencia actual del club. Aunque no desmereció el logro de situar al Atleti de forma recurrente entre los mejores de Europa —un estatus impensable antes de su llegada al banquillo—, el técnico argentino fue tajante:
«La realidad es que el Atlético hoy es un club reconocido en todo el mundo, pero a la gente no le alcanza con llegar a semifinales; la gente quiere ganar», afirmó el entrenador.
Un desenlace amargo en apenas 18 días
El club madrileño encaró el tramo final de la temporada con las expectativas en lo más alto, habiendo priorizado la Copa del Rey y la Champions tras asegurar su plaza liguera para el próximo año. Sin embargo, lo que prometía ser una campaña histórica se desmoronó en menos de tres semanas.
El primer golpe llegó en la final de Copa disputada en La Cartuja. Tras eliminar al Barcelona en una eliminatoria épica, el conjunto rojiblanco partía como favorito ante la Real Sociedad. No obstante, un gol encajado a los 15 segundos del inicio y la falta de puntería en la prórroga resucitaron el fantasma de las grandes citas perdidas, dejando al equipo sin el trofeo nacional.
La muralla del Arsenal y el adiós a Budapest
Con la Copa perdida, el mayor reto seguía vigente: volver a una final de Champions una década después. Tras superar nuevamente al Barcelona en cuartos, el Atleti se citó con el Arsenal de Mikel Arteta, un equipo que llegaba invicto en la competición.
- La ida: El empate 1-1 en Madrid dejó una sensación agridulce; los de Simeone dominaron la segunda parte pero no lograron capitalizar sus ocasiones para viajar con ventaja.
- La vuelta: En el Emirates Stadium, la falta de contundencia volvió a pasar factura. El Arsenal, haciendo gala de una solidez rocosa, selló su billete a la final de Budapest con apenas dos tiros a puerta en todo el partido.
El Atlético de Madrid se despide así de su sueño europeo, quedándose una vez más con la miel en los labios. La «deuda» que la máxima competición continental tiene con el club colchonero deberá seguir esperando, mientras el equipo digiere una temporada en la que estuvo muy cerca de tocar el cielo, pero terminó enfrentando la dureza del vacío en el momento decisivo.
