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El «efecto Mundial» se enfría en Miami: Hoteles ajustan expectativas ante una demanda menor a la prevista

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A menos de dos meses del pitazo inicial, la expectativa de que la Copa del Mundo 2026 saturaría la capacidad hotelera de Miami parece estarse desvaneciendo. Lo que se proyectaba como un impulso económico sin precedentes —comparable a celebrar siete Super Bowls en un mes— se asemeja hoy más a una «taza de café aguado», según reportes del sector hotelero local.

La realidad del mercado ha obligado a los establecimientos del sur de Florida a replantear sus estrategias, reduciendo tarifas y enfrentando la devolución de bloques de habitaciones por parte de la propia FIFA debido a una demanda internacional que no termina de despegar.

A pesar de que Miami es una de las sedes con mejor desempeño en comparación con ciudades como Nueva York o Atlanta, las cifras actuales son conservadoras. Según datos de la firma CoStar, la ocupación confirmada para los días de partido en Miami ronda apenas el 24%, dejando tres cuartas partes de la oferta aún disponible.

  • Ajuste tarifario: Hoteles emblemáticos como el Loews Miami Beach han reducido sus precios en comparación con las proyecciones de hace seis meses. Actualmente, una habitación para el partido inaugural en la ciudad (Uruguay vs. Arabia Saudita el 15 de junio) puede conseguirse desde los $419, una cifra lejana a las tarifas «inalcanzables» que se barajaron al inicio.
  • El factor «última hora»: Los gerentes hoteleros confían en que el ritmo de reservas aumente drásticamente en las próximas seis semanas, apostando a un público que decide sus viajes con menor antelación.

Brasil y Colombia: Los motores de la demanda

No todos los encuentros generan el mismo entusiasmo. El calendario en el Hard Rock Stadium muestra una clara división en el interés del público:

  1. Brasil vs. Escocia (24 de junio): Es el partido con mayor volumen de reservas (31%).
  2. Colombia vs. Portugal (27 de junio): Se posiciona en segundo lugar con un 29% de ocupación.
  3. Resto de la fase de grupos: Partidos como el del 15 de junio o la semifinal de julio muestran una demanda moderada o incluso inferior a la del año pasado.

Inflación, logística y política

Expertos en turismo señalan una combinación de factores que han frenado el flujo de visitantes, especialmente desde Europa:

  • Costos prohibitivos: El elevado precio de las entradas y el encarecimiento de los vuelos —impulsado por la volatilidad de los precios del petróleo tras el conflicto entre EE. UU. e Irán— han disuadido a los aficionados leales.
  • Percepción internacional: La incertidumbre política y las políticas migratorias de la administración de Donald Trump han generado una percepción de «falta de hospitalidad» hacia el turista extranjero, según testimonios de aficionados europeos que han decidido quedarse en casa.
  • Estancias cortas: Los visitantes ya no planean seguir el torneo completo; en su lugar, viajan en bloques de apenas tres días para partidos específicos.

Un crecimiento modesto pero positivo

A pesar del pesimismo inicial, el sector proyecta que la ocupación para junio y julio superará en un 3% a la del año anterior. Si bien no se alcanzará la magnitud de la «Super Bowl múltiple», el sector turístico prefiere mantener la cautela.

«Preferimos un verano con el Mundial que uno sin él», afirmó Mutluhan Kucuk, director del Loews Miami Beach. Para Miami, el éxito de la Copa del Mundo dependerá ahora de la capacidad de atraer al mercado sudamericano y de una posible recuperación de última hora en las reservas internacionales.