La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) emitió su pronóstico oficial para la temporada de huracanes en el Atlántico de 2026, anticipando un ciclo con una actividad por debajo del promedio histórico. La previsión federal estima la formación de entre 8 y 14 tormentas con nombre, un comportamiento condicionado casi en su totalidad por el desarrollo abrupto y a gran escala del patrón climático de El Niño en el océano Pacífico.
La temporada, que arranca formalmente este 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre, concentra históricamente su mayor peligro entre mediados de agosto y mediados de octubre, siendo septiembre el mes con mayor registro de actividad. Sin embargo, los expertos advierten que si el actual fenómeno se intensifica hasta convertirse en un “súper El Niño”, podría suprimir y desorganizar los sistemas tropicales justo en el período de máxima vulnerabilidad.
El mecanismo del «Jurassic El Niño»
El Niño es un evento natural que calienta las aguas del Pacífico ecuatorial oriental. Cuando este calentamiento es extremo —manteniéndose al menos 2 grados Celsius por encima del promedio durante tres meses— clasifica como un “súper El Niño”. Las proyecciones actuales de largo alcance son tan drásticas que sugieren anomalías de hasta 2.5 grados Celsius hacia finales de año, un nivel de intensidad del que solo se tienen cinco registros desde 1950.
Esta magnitud llevó al renombrado investigador Phil Klotzbach, de la Universidad Estatal de Colorado, a apodar el fenómeno de este año como el “Jurassic El Niño”, en alusión al recordado episodio “Godzilla” de 2015.
El impacto de este calentamiento en el Pacífico opera como un escudo atmosférico para la cuenca del Atlántico:
- Cizalladura vertical: Las aguas cálidas del Pacífico generan vientos de gran altura que viajan hacia el Atlántico.
- Efecto de desgarro: Esta cizalladura desorganiza y desgarra los sistemas tropicales antes de que logren consolidarse o ganar fuerza.
- Efecto inverso: Por el contrario, en el Pacífico oriental los vientos se debilitan, lo que llevará a una temporada por encima del promedio en esa región.
Las proyecciones bajo la lupa
La NOAA prevé que de las tormentas declaradas en el Atlántico, entre 3 y 6 se transformarán en huracanes, y de ellos, entre 1 y 3 alcanzarán categorías mayores (escala 3 o superior). Estas cifras contrastan con una temporada promedio convencional, que suele registrar 14 tormentas, siete huracanes y tres huracanes mayores.
El consenso científico muestra ligeras variaciones entre los principales centros de predicción:
| Institución / Firma | Tormentas con Nombre | Huracanes Estimados | Huracanes Mayores |
| Promedio Histórico | 14 | 7 | 3 |
| Previsión NOAA | 8 – 14 | 3 – 6 | 1 – 3 |
| Univ. Estatal de Colorado | 13 | 6 | 2 |
| AccuWeather | 11 – 16 | No especificado | No especificado |
La firma privada AccuWeather se mantiene como la más conservadora del grupo, advirtiendo además la expectativa de entre tres y cinco impactos directos en territorio estadounidense.
La advertencia para Florida: El fantasma de Andrew
Para el estado de Florida, la consolidación de El Niño se traduce en dos noticias favorables: reduce la cantidad de tormentas en los meses pico y tiende a desviar los sistemas en formación hacia el Atlántico abierto, alejándolos de la costa este de los EE. UU.
No obstante, los meteorólogos del Centro de Predicción del Clima y de la NOAA insisten en que un pronóstico bajo no es sinónimo de inmunidad. La historia meteorológica del sur de Florida ofrece una advertencia contundente: en 1992, bajo la influencia de un año de El Niño donde solo se formaron siete tormentas en total, el devastador huracán Andrew de categoría 5 tocó tierra y destruyó comunidades enteras. Asimismo, la reciente temporada de 2025 demostró su peligrosidad al registrar tres huracanes de categoría 5, a pesar de cerrar con un volumen de tormentas cercano a la media histórica.
“Es muy importante que todos, desde el sur de Texas hasta Maine, se preparen por igual para cada temporada de huracanes, independientemente del pronóstico oficial”, sentenció Alex DaSilva, experto de AccuWeather. La premisa de las autoridades sigue siendo una máxima indiscutible en la gestión del riesgo: basta con un solo ciclón sobre una zona poblada para transformar un año estadísticamente pacífico en un desastre histórico.
fenómeno de «El Niño» mantendrá a raya los ciclones en Florida
