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El misterio, la seguridad y las tres versiones del trofeo más codiciado del planeta

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El trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA es el máximo objeto de deseo del deporte global, pero muy pocos conocen las estrictas normativas, los robos cinematográficos y las curiosidades que rodean a este ícono de oro macizo.

El trofeo original, diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga e introducido en los mundiales en 1974, posee características técnicas sumamente precisas: mide 36,8 centímetros de altura, tiene un diámetro de 13 centímetros en su base, pesa 6,175 kilogramos y está fabricado con tres kilogramos de oro macizo de 18 quilates, complementado por dos anillos verdes de malaquita. La FIFA estima su valor económico en unos 300.000 dólares.

Sin embargo, el valor histórico y simbólico de la copa ha obligado a la FIFA a aplicar un protocolo de seguridad extrema. Hasta el año 2006, la selección campeona de cada edición tenía el derecho de conservar el galardón original en su país para exhibirlo hasta el inicio del siguiente ciclo mundialista. Esto cambió drásticamente a partir del Mundial de Alemania 2006: con el fin de garantizar la preservación total del diseño original, el ente rector del fútbol determinó que el trofeo auténtico solo se presta durante la ceremonia oficial de premiación y la sesión fotográfica de los campeones en el terreno de juego. Una vez concluidos los festejos en el césped, la copa original regresa de inmediato a los cofres de seguridad de la FIFA en Suiza.

De un héroe de cuatro patas a un robo de película: El trágico destino del Jules Rimet

Antes del modelo actual de Gazzaniga, la FIFA entregaba el trofeo Jules Rimet. Esta copa, bautizada en honor al expresidente del organismo, era más pequeña y presentaba la figura de Niké, la diosa griega de la victoria, en lugar de los dos futbolistas sosteniendo el planeta Tierra que caracterizan al diseño moderno. La historia del Jules Rimet estuvo marcada por la vulnerabilidad de su custodia:

  • El hallazgo de Pickles (1966): En marzo de 1966, meses antes de que se disputara el Mundial en Inglaterra, el trofeo fue robado durante una exhibición pública en territorio británico debido a un descuido de la seguridad. Tras una intensa pero infructífera búsqueda de las autoridades, un perro llamado Pickles localizó el trofeo ocho días después mientras realizaba su paseo matutino, encontrándolo envuelto en periódicos a la sombra de un árbol. Pickles se convirtió instantáneamente en un héroe nacional.
  • La desaparición definitiva en Brasil (1983): En 1970, la selección de Brasil se proclamó tricampeona del mundo en México, ganando el derecho estatutario de conservar el trofeo Jules Rimet de manera definitiva en las vitrinas de la Confederación Brasileña de Fútbol. No obstante, en 1983, unos asaltantes irrumpieron en la sede y sustrajeron la estatuilla en una operación que apenas duró 20 minutos. Aunque los sospechosos fueron capturados, el trofeo original jamás se recuperó. La hipótesis oficial del gobierno brasileño sostiene que los delincuentes fundieron el oro para convertirlo en lingotes, aunque persiste la teoría no comprobada de que un coleccionista privado ordenó el hurto para quedárselo.

La insólita noche de las tres copas en Qatar 2022

Las estrictas normas de devolución del trofeo auténtico propiciaron una de las anécdotas más curiosas de la historia del fútbol durante la final de Qatar 2022, donde coexistieron tres copas distintas en el mismo terreno de juego tras la victoria de Argentina sobre Francia:

  1. La Copa Original: La pieza única de oro puro propiedad de la FIFA, que lleva grabados los nombres y los años de todos los campeones desde 1974 y que se utilizó estrictamente para el protocolo de premiación.
  2. El «Winners Trophy» (Réplica Oficial): Un trofeo réplica bañado en oro que otorga la FIFA a la federación ganadora para que se convierta en «el pasajero número 24» en el avión de regreso y permanezca bajo su custodia permanente. Esta versión solo lleva inscrito el nombre del campeón de la edición vigente.
  3. La Réplica Artesanal: La copa que acaparó los flashes, los diarios y la foto con más interacciones en la historia de la red social Instagram mientras Lionel Messi era llevado en hombros por sus compañeros. Esta copa no pertenecía a la FIFA ni a la delegación oficial, sino que era una imitación detallada confeccionada en Argentina que un matrimonio de aficionados introdujo en las tribunas del Estadio Lusail y que terminó en manos de los jugadores durante la vuelta olímpica.

Para los aficionados que deseen poseer un fragmento de este misticismo deportivo sin necesidad de ganar un Mundial, la tienda virtual oficial de la FIFA comercializa «réplicas autorizadas». Estas copas reproducen a menor escala (modelos de 45 mm y 70 mm) la versión que se llevan los campeones, incluyendo el resultado de la final impreso en letras blancas sobre la base, así como réplicas conmemorativas del histórico trofeo Jules Rimet en escalas de 100 mm y 150 mm.