miércoles, julio 1, 2026
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EE.UU. coordinará al ejército libanés para desmantelar a Hezbollah

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En un movimiento geopolítico de alcance histórico, los gobiernos de Israel y Líbano han sellado un acuerdo de paz bilateral inédito, diseñado para poner fin a más de cuatro décadas de hostilidades y conflictos armados sistemáticos. El tratado, impulsado de manera directa por la administración de Donald Trump y ejecutado tras intensas jornadas de negociación secreta en la capital estadounidense, tiene como propósito medular desmantelar la estructura e influencia de la organización fundamentalista Hezbollah en la región.

El marco histórico de este enfrentamiento se remonta a 1982 con la irrupción de Hezbollah, una milicia chií que responde de forma orgánica a las directrices de la República Islámica de Irán. A lo largo de los años, Israel enfrentó sistemáticos embates desde territorio libanés, lo que derivó en la ocupación militar de la franja sur de ese país para contener las ofensivas del brazo proiraní, el cual coordinaba sus acciones bélicas con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y, posteriormente, con el grupo Hamás.

La diplomacia de Marco Rubio destraba el conflicto

La arquitectura del acuerdo fue delineada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien planteó una estrategia conjunta al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al mandatario libanés, Joseph Aoun. La meta de la Casa Blanca era anular el uso del territorio libanés como plataforma de la estrategia de desestabilización que Irán despliega en Medio Oriente.

El encargado de vencer la desconfianza institucional recíproca fue el secretario de Estado, Marco Rubio. En un lapso de apenas cuatro días de intensas gestiones en Washington, Rubio logró destrabar los puntos más complejos del borrador bilateral:

  • Mediación estratégica: El jefe de la diplomacia norteamericana actuó como puente directo entre los equipos técnicos de Netanyahu y Aoun.
  • Pacto de no agresión: El documento compromete a ambas naciones a respetar los límites geográficos compartidos, estableciendo un cronograma de repliegue condicionado.
  • Monitoreo diplomático: El canal de comunicación se mantendrá centralizado a nivel ministerial, manteniendo el despacho de Rubio abierto para dirimir diferencias de interpretación entre Tel Aviv y Beirut.

El rechazo de Hezbollah y la letra del Memorando con Irán

La respuesta del bloque fundamentalista no se hizo esperar. El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó de forma tajante los términos del armisticio, calificándolo en una alocución pública como una afrenta a sus posiciones: “Todo es nulo y sin efecto. Es una humillación, una desgracia, y la renuncia a la soberanía”, aseveró. Asimismo, Teherán alegó que el tratado bilateral violaba el Memorando de Entendimiento (MOU) que el propio gobierno iraní consensuó con los Estados Unidos hace apenas dos semanas.

Sin embargo, el análisis del texto oficial del MOU contradice los reclamos del grupo armado. El punto 1 del Memorando estipula textualmente la obligatoriedad de un cese total de las operaciones en la región:

“Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán y sus aliados en la guerra actual, al firmar este MOU, declaran la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo en el Líbano, y se comprometen a partir de ahora a no iniciar ninguna guerra ni operación militar el uno contra el otro y a abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza el uno contra el otro y asegurando la integridad territorial y la soberanía del Líbano…”.

El rol del CENTCOM y las cláusulas del anexo secreto

Debido a que el ejército regular del Líbano adolece de una histórica falta de recursos financieros, logísticos y de adiestramiento técnico para contener el poder de fuego de las milicias de Hezbollah, los Estados Unidos asumirán un rol de asistencia activa a través del Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM). La jefatura militar norteamericana aclaró que la intervención no contempla el despliegue de tropas de combate sobre el terreno; la asistencia se limitará estrictamente al suministro de pertrechos logísticos, soporte tecnológico y transferencia de información de inteligencia clasificada. Los efectivos de EE. UU. actuarán en calidad de observadores para constatar el repliegue de los milicianos y garantizar que Israel respete las zonas de control transitorio asignadas en suelo libanés.

Por otra parte, se han revelado detalles de un anexo secreto integrado en el pacto de paz. El punto 5 de dicho documento confidencial detalla la creación de un estamento operativo denominado “Grupo de Coordinación Militar”, cuyas funciones principales consisten en establecer un comité trilateral para facilitar la coordinación indirecta entre las partes, prevenir incidentes armados en la frontera, gestionar los mecanismos de desescalada y supervisar de forma pormenorizada la implementación de las fases del acuerdo.

La semiótica del documento revela que la Casa Blanca retendrá el control estratégico de las operaciones de seguridad que ejecute el ejército libanés. El CENTCOM operará como el gran administrador de los flujos de información de las agencias de inteligencia: si el servicio secreto israelí (Mossad) detecta movimientos de células de Hezbollah, esos datos clasificados serán procesados por el CENTCOM antes de ser transmitidos formalmente al Gobierno del Líbano. De esta manera, se evita el contacto directo entre Israel y Líbano, aislando la amenaza integrista bajo el estricto monitoreo de Washington.