La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) inaugura este martes una trascendental cumbre de dos días en Ankara con un doble propósito estratégico: exhibir el histórico incremento en los presupuestos de defensa de sus miembros y apaciguar las duras críticas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario estadounidense ha cuestionado abiertamente a los aliados europeos por su falta de respaldo durante la reciente guerra contra Irán y ha vuelto a exigir un compromiso financiero y operativo mucho más contundente con la seguridad colectiva.
La cita de alto nivel se desarrollará en el palacio presidencial de la capital turca, justo un año después de que las naciones de la Alianza Atlántica asumieran el ambicioso compromiso de elevar su gasto en defensa hasta el 5% del Producto Interno Bruto (PIB); una meta que fue impulsada directamente por la administración de Trump durante las intensas negociaciones previas con los socios transatlánticos.
Avances financieros y el malestar de Trump por el conflicto con Irán
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió la gestión de las capitales europeas en la víspera del encuentro, asegurando que los países del continente han cumplido con lo pactado, reforzando sus arcas militares y asumiendo una mayor cuota de responsabilidad frente a las amenazas que representa Rusia en el flanco oriental.
“Apenas un año después, ya vemos un avance transformador. Todo esto es evidencia de un verdadero cambio de mentalidad. Esta es la OTAN 3.0. Una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte”, declaró Rutte ante los medios de comunicación en Ankara.
Para ratificar este progreso, se espera que varios gobernantes formalicen este martes diversos acuerdos de compra de armamento valorados en miles de millones de dólares. Sin embargo, el esfuerzo económico choca con el profundo malestar de Donald Trump, quien viajó desde Washington acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth. El gobernante norteamericano recrimina con vehemencia que algunos países europeos impidieran a las fuerzas armadas de EE. UU. el uso de bases militares en sus territorios para realizar operaciones ofensivas contra Irán.
“Es ridículo que Estados Unidos continúe por este sendero unilateral cuando la relación es recíproca. ¡Ellos no nos apoyaron!”, sentenció Trump a través de su plataforma digital Truth Social, evidenciando las grietas políticas surgidas en el seno de la alianza a raíz de la guerra en el Medio Oriente.
Diplomacia en el Golfo y la transición hacia la autonomía europea
Para sortear una crisis de credibilidad institucional, la diplomacia europea explora vías que suavicen las tensiones. Fuentes diplomáticas sugieren que la sólida relación personal entre Trump y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, podría servir como un puente moderador durante las sesiones de debate.
En paralelo, con el objetivo de alinearse con las exigencias de Washington, potencias como Francia y el Reino Unido han puesto sobre la mesa la posibilidad de liderar una misión naval conjunta destinada a salvaguardar la seguridad del estratégico estrecho de Ormuz, aproximando de forma preventiva unidades navales a la zona. Con todo, los gobiernos del viejo continente actúan con extrema cautela debido a la fragilidad de la tregua actual entre Washington y Teherán.
Esta reconfiguración de fuerzas responde a una realidad ineludible para las cancillerías europeas: el anuncio de Washington de recortar de forma progresiva los recursos puestos a disposición de los comandantes de la OTAN, delegando la defensa convencional de la región en las capacidades locales del continente.
Zelensky presiona por fondos y se reunirá cara a cara con Trump
La guerra en Ucrania será el otro gran pilar que dominará la agenda en Turquía. El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, asiste a la cumbre con la urgente necesidad de amarrar un compromiso financiero europeo que garantice un flujo de ayuda militar de al menos 80.000 millones de dólares anuales para los ejercicios de 2026 y 2027.
Previo a su traslado a Ankara, Zelensky urgió a los aliados a adoptar «decisiones fuertes» para robustecer el blindaje de la defensa aérea de su país, tras un severo bombardeo ruso que dejó un saldo de cerca de 30 víctimas fatales este lunes. Uno de los momentos de mayor expectativa política de la cumbre será el encuentro bilateral que Zelensky mantendrá en privado con Donald Trump, donde el mandatario ucraniano intentará persuadir al líder estadounidense de mantener una postura de presión firme sobre el Kremlin con el fin de reactivar los mecanismos de negociación de paz.

