Estados Unidos prepara una nueva ofensiva económica contra Irán que podría ampliar las sanciones secundarias a empresas y países que mantengan relaciones comerciales con Teherán. Washington busca aumentar la presión económica mientras crece la tensión en torno al estrecho de Ormuz.
La Administración de Donald Trump prepara una nueva ronda de sanciones contra Irán que podría ampliar significativamente la presión económica sobre el régimen de Teherán.
El Departamento del Tesoro estadounidense prevé ampliar el alcance de las denominadas sanciones secundarias, dirigidas contra empresas y países que mantengan determinados vínculos comerciales con Irán, según una fuente conocedora de los planes citada por Reuters.
La medida podría afectar a sectores adicionales de la economía iraní y a transacciones realizadas por terceros países que mantengan negocios con Teherán.
Washington aumenta la presión sobre Teherán
El Gobierno de Trump busca utilizar las sanciones económicas para incrementar la presión sobre Irán en medio de una situación de elevada tensión regional.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tenía previsto explicar este lunes los nuevos planes durante una comparecencia en Washington. Las medidas podrían exigir a diferentes países que reduzcan sus vínculos comerciales con Irán o se expongan a nuevas sanciones.
La estrategia supone ampliar el alcance de las restricciones más allá de las empresas iraníes y apuntar también a compañías extranjeras que mantengan relaciones comerciales con el país.
China queda bajo presión
Uno de los principales focos de atención está puesto en China, uno de los principales compradores del petróleo iraní.
El Gobierno chino aseguró que seguirá de cerca la evolución de las nuevas sanciones y que tomará las medidas necesarias para proteger sus intereses. Beijing también ha cuestionado las sanciones unilaterales de Estados Unidos.
Los nuevos controles podrían afectar especialmente al comercio energético entre ambos países.
Según Reuters, las compras chinas de petróleo iraní habían caído hasta unos 534.000 barriles diarios en agosto, frente a los 823.000 barriles diarios registrados en julio.
El petróleo y el estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
La nueva ofensiva económica ocurre mientras la situación alrededor del estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados energéticos.
El estrecho es una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción prolongada puede generar presión sobre los precios internacionales de la energía.
Los mercados petroleros han reaccionado a las tensiones entre Estados Unidos e Irán. El Brent llegó a superar los 94 dólares por barril la semana pasada, aunque este lunes retrocedía mientras los inversores esperaban detalles sobre las nuevas sanciones estadounidenses.
Irán advierte sobre las consecuencias
Teherán ha rechazado las nuevas medidas estadounidenses y ha advertido sobre las consecuencias de una mayor presión económica.
Mientras tanto, los esfuerzos diplomáticos continúan. El ministro de Exteriores de Omán tiene previsto viajar a Teherán para continuar las conversaciones relacionadas con la situación regional y el estrecho de Ormuz.
La nueva ofensiva de Washington podría abrir otro frente de tensión con países que mantienen relaciones comerciales con Irán, especialmente China.
El impacto final dependerá del alcance de las medidas anunciadas por el Tesoro estadounidense y de la respuesta que adopten Teherán y sus principales socios comerciales.
