Fiscales federales en Philadelphia anunciaron este jueves la imputación de 25 personas acusadas de participar en un esquema internacional de manipulación de partidos de baloncesto universitario en Estados Unidos y de competiciones profesionales en China.
Los cargos incluyen soborno relacionado con deportes, conspiración para cometer fraude electrónico, fraude electrónico y complicidad. Entre los acusados figuran exjugadores universitarios como Alberto Laureano, Arlando Arnold, Simeon Cottle, Kevin Cross, Bradley Ezewiro, Shawn Fulcher, Carlos Hart, Markeese Hastings, Cedquavious Hunter, Oumar Koureissi, Da’Sean Nelson, Demond Robinson, Camian Shell, Dyquavion Short, Airion Simmons y Jalen Terry. También fueron señalados los entrenadores Jalen Smith y Roderick Winkler, junto a los apostadores Marves Fairley y Shane Hennen.
Una conspiración internacional
El fiscal federal David Metcalf afirmó que la integridad del deporte fue puesta en riesgo por los acusados. Según la acusación, el esquema involucró a 39 jugadores de al menos 17 equipos de la División I de la NCAA y afectó más de 29 partidos, con apuestas por millones de dólares.
Los equipos mencionados incluyen Nicholls State, Tulane, Northwestern State, Saint Louis, LaSalle, Fordham, Buffalo, DePaul, Robert Morris, Southern Miss, North Carolina A&T, Kennesaw State, Coppin State, New Orleans, Abilene Christian, Eastern Michigan y Alabama State.
El origen en China
La conspiración habría comenzado en septiembre de 2022 con sobornos a jugadores de la Asociación China de Baloncesto (CBA). Los apostadores Fairley y Hennen se enfocaron en Antonio Blakeney, entonces jugador de los Jiangsu Dragons, quien aceptó participar y reclutó a otros compañeros.
En un partido del 6 de marzo de 2023, Blakeney anotó solo 11 puntos frente a los Guangdong Southern Tigers, muy por debajo de su promedio de 32, lo que permitió cubrir el margen de apuesta. Posteriormente, recibió un paquete con casi 200.000 dólares en efectivo en Florida, según los documentos judiciales.
Extensión a la NCAA
ras la temporada en China, el plan se trasladó a partidos universitarios en EE.UU. durante 2023-24 y 2024-25. Los jugadores recibieron pagos de entre 10.000 y 30.000 dólares por partido para rendir por debajo de su nivel.
Uno de los casos citados involucra a Oumar Koureissi y Diante Smith, de Nicholls State, quienes en febrero de 2024 anotaron menos de lo habitual en un encuentro contra McNeese State, que terminó en una derrota por 74-47.
Escándalo creciente
La investigación del FBI se suma a otros casos recientes de manipulación en el deporte profesional. El jugador de la NBA Terry Rozier fue arrestado en octubre por conspirar con apostadores, mientras que los lanzadores de los Cleveland Guardians, Emmanuel Clase y Luis Ortiz, fueron detenidos en noviembre por colaborar en apuestas sobre lanzamientos específicos.
Este nuevo escándalo expone la vulnerabilidad del baloncesto universitario y profesional frente a las apuestas deportivas, un sector en expansión que enfrenta crecientes desafíos de regulación y supervisión.

