El Partido Comunista de China (PCCh) dio un nuevo paso en su campaña interna contra la corrupción al expulsar de sus filas a Gao Yichen, ex viceministro del Ministerio de Seguridad del Estado, tras determinar que incurrió en graves abusos de poder y prácticas ilícitas durante y después de su carrera pública. La decisión fue anunciada por la Comisión Central de Inspección Disciplinaria (CCDI), el principal órgano de control del partido.
Según la investigación oficial, Gao, de 75 años, fue hallado responsable de aceptar sobornos, interferir en procesos judiciales y utilizar su influencia política para favorecer intereses privados. El organismo disciplinario concluyó que el ex funcionario “perdió sus ideales y convicciones”, careció de lealtad política y participó en redes de connivencia entre funcionarios y empresarios, lo que, según el comunicado, deterioró gravemente el clima político interno.
Uno de los aspectos más destacados del caso es que las irregularidades no cesaron tras su retiro. La CCDI señaló que Gao continuó obteniendo beneficios económicos de forma irregular, un comportamiento descrito en el argot del partido como “retirado pero no inactivo”, en referencia a antiguos cuadros que siguen explotando su capital político una vez fuera del cargo.
De acuerdo con informaciones recogidas por medios asiáticos, tras dejar sus funciones oficiales Gao promovió una imagen pública ligada a la filantropía y la preservación cultural. No obstante, las autoridades sostienen que utilizó esa plataforma para intervenir en aprobaciones de ofertas públicas iniciales, transferencias de derechos sobre tierras y resolución de litigios, recibiendo a cambio importantes sumas de dinero. Todos los bienes obtenidos de forma ilegal serán confiscados y el caso fue trasladado a la fiscalía para un eventual proceso penal.
La carrera de Gao Yichen estuvo estrechamente vinculada a los aparatos de seguridad y control político del Estado chino. Formado como especialista en lengua rusa, trabajó como corresponsal en el extranjero antes de incorporarse al Ministerio de Seguridad del Estado. En 2005 asumió un cargo clave en la entonces influyente Oficina 610, encargada de coordinar acciones contra grupos considerados subversivos. Su caída se suma a una serie de purgas recientes que reflejan el endurecimiento del control disciplinario dentro del régimen chino.
