En un giro diplomático sin precedentes, este viernes se llevará a cabo la primera reunión trilateral entre representantes de alto nivel de Rusia, Ucrania y Estados Unidos en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos. El encuentro tiene como objetivo establecer un grupo de trabajo que siente las bases para el cese de las hostilidades y un arreglo pacífico duradero.
El anuncio fue realizado por el asesor presidencial ruso, Yuri Ushakov, tras las intensas negociaciones mantenidas en el Kremlin entre el presidente Vladimir Putin y los emisarios especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner.
Las delegaciones: Inteligencia y Defensa al frente
La naturaleza de los representantes enviados a Abu Dhabi subraya que la prioridad del encuentro es la seguridad estratégica.
- Por Rusia: La delegación está encabezada por el almirante Ígor Kostiukov, director del GRU (inteligencia militar rusa), acompañado por Kiril Dmítriev, figura clave en asuntos económicos y negociaciones internacionales del Kremlin.
- Por Ucrania: El presidente Volodímir Zelensky ha designado a Rustem Umerov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, junto al teniente general Andriy Gnatov, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas.
- Por EE. UU.: La mediación corre a cargo de los emisarios de la Administración Trump, quienes, según Ushakov, han sido los principales arquitectos de este acercamiento y confían en el éxito de la cumbre.
El factor económico: Activos congelados y reconstrucción
Uno de los puntos más sorprendentes de la negociación es la propuesta sobre los fondos rusos bloqueados en Occidente. Durante las reuniones en Moscú, Putin planteó una hoja de ruta para estos activos:
- Apoyo a la Junta de la Paz para Gaza: Rusia expresó su disposición a transferir 1,000 millones de dólares de sus activos congelados en EE. UU. a la nueva estructura creada por Donald Trump para la estabilidad en Medio Oriente.
- Reconstrucción de Ucrania: El Kremlin sugirió que el resto de los fondos rusos podrían utilizarse como reparación para reconstruir las zonas devastadas por la guerra, pero bajo una condición estricta: esto solo ocurriría tras la firma de un acuerdo de paz definitivo.
El borrador del acuerdo y las garantías de seguridad
Desde Kiev, el presidente Zelensky mostró un optimismo cauteloso al afirmar que un borrador de acuerdo está «casi, casi listo». El mandatario ucraniano destacó que mantiene una alineación de visiones con Donald Trump respecto a las garantías de seguridad necesarias para evitar que Rusia reinicie una ofensiva en el futuro.
Zelensky también reveló que Reino Unido y Francia han comprometido la presencia de fuerzas sobre el terreno para supervisar el cumplimiento de cualquier pacto, un detalle que añade una capa de seguridad internacional a las negociaciones.
El nudo gordiano: La cuestión territorial
A pesar del avance diplomático, el obstáculo principal sigue siendo el control del territorio. Rusia ocupa actualmente cerca del 20% de Ucrania y exige el control total de la región del Donbás.
- La postura rusa: Ushakov fue tajante al declarar que «sin la solución de la cuestión territorial no existirá una paz duradera». Moscú insiste en que el arreglo debe respetar la «fórmula de Anchorage» pactada entre Putin y Trump en agosto de 2025.
- La postura ucraniana: Kiev advierte que cualquier cesión territorial que no incluya mecanismos de disuasión militar real solo serviría para fortalecer a Moscú a largo plazo.
Diplomacia bajo fuego
Mientras los diplomáticos viajan a los Emiratos Árabes Unidos, la realidad en el frente de batalla no se detiene. El Kremlin ha dejado claro que Rusia continuará persiguiendo sus objetivos militares mientras no se firme un documento vinculante. «Estamos interesados en resolver el conflicto por métodos diplomáticos, pero hasta que eso ocurra, continuaremos en el campo de batalla», advirtió Ushakov.
Este encuentro en Abu Dhabi representa la mayor esperanza de paz desde el inicio de la invasión hace cuatro años, pero el éxito dependerá de la capacidad de las partes para ceder en las espinosas demandas territoriales que, hasta ahora, han parecido irreconciliables.

