El actor estadounidense Robert Carradine, recordado por su papel como Sam McGuire, el entrañable padre en la serie Lizzie McGuire, falleció este lunes a los 71 años tras una larga lucha contra el trastorno bipolar, según confirmó su familia en un comunicado hecho público el 23 de febrero de 2026.
Carradine, perteneciente a una de las familias más reconocidas de Hollywood, falleció por su propia mano tras dos décadas de batalla con su salud mental, un hecho que su familia decidió compartir públicamente para ayudar a combatir el estigma asociado a las enfermedades psiquiátricas. “En un mundo que a veces puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para todos los que lo rodeaban”, expresaron sus allegados en el comunicado enviado a los medios.
De Hollywood al corazón de una generación
Nacido en 1954, Carradine inició su carrera cinematográfica en la década de 1970, debutando en títulos clásicos como The Cowboys junto a John Wayne y participando en películas de directores de renombre como Mean Streets de Martin Scorsese y Coming Home.
Su papel más emblemático para el público masivo fue como Lewis Skolnick en la comedia Revenge of the Nerds (1984), una película que se convirtió en un fenómeno de la cultura pop de los años 80 y lo consagró como un favorito de la audiencia. Décadas después, alcanzó a una nueva generación a través de la pantalla chica interpretando al padre amoroso y divertido en Lizzie McGuire.
Reacciones y legado
La actriz Hilary Duff, que interpretó a su hija en la popular serie juvenil, publicó un mensaje emotivo tras conocer la noticia, expresando que la pérdida “duele profundamente” y recordando la calidez humana que Carradine aportó al set y a su vida personal.
Además de su trabajo en cine y televisión, Carradine formó parte de una dinastía artística: hijo del actor John Carradine y hermano de las figuras de la actuación David Carradine y Keith Carradine, dejó una huella imborrable dentro y fuera de la pantalla.
Un mensaje más allá del espectáculo
Su familia ha subrayado que, aunque la tristeza por su pérdida es enorme, esperan que su historia sirva para abrir el diálogo sobre la salud mental y fomentar comprensión y apoyo hacia quienes enfrentan este tipo de desafíos. “Hay que erradicar el estigma que rodea estas enfermedades”, dijeron sus seres queridos, pidiendo respeto y privacidad en estos momentos difíciles.
El legado de Carradine se extiende desde la nostalgia de quienes crecieron con sus películas hasta las nuevas generaciones que lo vieron como figura paterna en la pantalla, uniendo épocas y emociones a través de su talento.

