El presidente Donald Trump afirmó este lunes que la República Islámica de Irán se encuentra en una situación crítica tras el avance de la operación «Furia Épica». Aunque señaló que el conflicto no concluirá de forma inmediata, el mandatario destacó la superioridad militar de Estados Unidos, asegurando que las fuerzas armadas han neutralizado gran parte de la infraestructura bélica iraní.
Ofensiva militar: El colapso de la armada iraní
Desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero, el Comando Central de EE. UU. ha reportado ataques contra más de 5,500 objetivos estratégicos. Durante un mitin en Kentucky, Trump fue enfático al describir las pérdidas del régimen de Teherán:
- Desarticulación naval: El mandatario afirmó que la armada iraní prácticamente ha «desaparecido», reportando la destrucción de cerca de 60 buques de guerra y embarcaciones minadoras en las últimas 72 horas.
- Capacidad de parálisis: Trump advirtió que Washington posee la tecnología para desmontar la capacidad eléctrica de Irán «en una hora» y golpear zonas clave de Teherán que harían «imposible la reconstrucción del país».
Seguridad Nacional: Células durmientes en California
En el ámbito doméstico, la Casa Blanca confirmó que las autoridades investigan un presunto intento de ataque iraní en California. El presidente aseguró que los organismos de inteligencia mantienen una vigilancia estricta sobre «todas» las células terroristas durmientes vinculadas al régimen iraní dentro de territorio estadounidense.
Estrategia Energética: Intervención masiva en los mercados
Para mitigar el impacto económico de la guerra y el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, la administración Trump, en coordinación con aliados internacionales, ha activado una respuesta energética sin precedentes:
- Liberación de Reservas (SPR): El Departamento de Energía liberará 172 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica nacional.
- Acción Global coordinada: La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acordó la liberación de 400 millones de barriles, la mayor en su historia desde la crisis de 1973.
- Control de precios: El gobierno estudia intervenir directamente en los mercados de futuros de crudo para evitar que el costo del galón de gasolina golpee el bolsillo de los ciudadanos estadounidenses.

