En su primer mensaje oficial desde que asumió el poder el pasado domingo, el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, endureció la postura bélica del régimen al confirmar que el Estrecho de Ormuz permanecerá cerrado como una «herramienta de presión» y advirtió que todas las bases militares de Estados Unidos en la región deben ser desalojadas o enfrentarán ataques inminentes.
La declaración, leída por una presentadora en la televisión estatal iraní, despeja las dudas sobre el paradero del nuevo líder, quien no ha aparecido en público tras su nombramiento. Fuentes cercanas informaron a CNN que Jamenei sufrió una fractura en un pie y otras lesiones menores durante la oleada inicial de bombardeos estadounidenses e israelíes.
Según confirmó el embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, Mojtaba resultó herido en el mismo ataque aéreo en el que murió su padre, el ayatolá Alí Jamenei, junto a otros cinco miembros de la familia.
Amenaza a la estabilidad regional
El mensaje de Jamenei combina una retórica de «amistad» hacia los países vecinos con una advertencia directa sobre la presencia militar extranjera en sus territorios:
- Bases de EE. UU.: El líder supremo exigió el cierre de todas las instalaciones estadounidenses en el Golfo. Sostuvo que Irán solo ataca objetivos militares, aunque informes recientes confirman impactos en infraestructuras civiles y petroleras en países como Bahréin y Kuwait.
- El factor Ormuz: Jamenei ratificó que el paso marítimo, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, seguirá bloqueado para asfixiar la economía del «enemigo».
- Unidad Nacional: Hizo un llamado a la cohesión del pueblo iraní en medio de la ofensiva israelí-estadounidense.
El pronunciamiento de Mojtaba llega en un momento crítico, con los precios del crudo superando los $100 por barril y tras la advertencia de la Guardia Revolucionaria de librar una guerra prolongada. Mientras Donald Trump sostiene que Irán está «al final del camino», el nuevo liderazgo en Teherán parece dispuesto a utilizar su posición estratégica en el Estrecho de Ormuz para forzar una crisis energética global de proporciones históricas.

