En un giro inesperado que redefine la estrategia de la Casa Blanca hacia el Caribe, el presidente Donald Trump confirmó este domingo que su administración permitió el paso de un petrolero ruso cargado con casi tres cuartos de millón de barriles de crudo hacia Cuba. A pesar de mantener un discurso hostil contra la «dictadura castrista», el mandatario justificó la medida por razones humanitarias, aunque sentenció que la isla será «la próxima» en colapsar.
1. El alivio: 730.000 barriles para un sistema en ruinas
El buque ruso Anatoly Kolodkin recibió «luz verde» de facto para atracar en la terminal de Matanzas.
- La Decisión: Aunque EE. UU. mantiene presencia operativa en la zona y capacidad para interceptar suministros, el gobierno optó por no interferir.
- Justificación de Trump: «No me molesta. La gente necesita sobrevivir. Necesitan calefacción, aire acondicionado y cosas básicas», declaró el presidente a la prensa, marcando una distancia inusual con su política de asfixia energética.
2. «Cuba será la próxima»: La narrativa del colapso inevitable
A pesar de permitir este flujo de combustible, Trump no suavizó su retórica política. Por el contrario, utilizó el episodio para subrayar la debilidad del sistema cubano:
- País en decadencia: «Cuba es un desastre… En un corto período de tiempo va a fallar, y estaremos allí para ayudar», afirmó con seguridad.
- Ataque a la cúpula: Calificó al gobierno de La Habana como un «mal régimen con líderes muy corruptos», sugiriendo que el petróleo ruso solo retrasa lo inevitable.
3. ¿Estrategia de «Válvula de Escape» o Cambio de Doctrina?
Analistas internacionales se preguntan por qué Trump permitiría un suministro que da oxígeno a un régimen que desea derrocar. Las hipótesis apuntan a dos direcciones:
- Evitar una Crisis Migratoria: Un colapso total de la red eléctrica podría disparar un éxodo masivo hacia las costas de Florida, algo que el gobernador Ron DeSantis y el propio Trump quieren evitar a toda costa.
- Geopolítica con Rusia: Permitir el paso del buque ruso evita una fricción directa con Moscú en un momento donde la atención de Washington está dividida entre la guerra en Irán y el frente ucraniano.
4. La crisis en la Isla
El arribo de este combustible es un respiro crítico para una población castigada por apagones de más de 18 horas y un sistema hospitalario al borde del cierre técnico. Sin embargo, con la advertencia de que «Cuba será la próxima», Trump deja claro que este permiso no es un cheque en blanco, sino quizás el último gesto antes de un desenlace definitivo

