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Trump propone abandonar el Estrecho de Ormuz: ¿Pragmatismo o capitulación energética?

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En medio de una economía global que se desangra por el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, el presidente Donald Trump lanzó este martes una propuesta que ha sacudido los mercados: retirar las tropas estadounidenses de la guerra contra Irán y dejar que el resto del mundo se encargue de «limpiar el desastre». La idea, ventilada en una entrevista con el New York Post, sugiere que la vía marítima se abrirá «automáticamente» una vez que Washington cese las hostilidades.

«Que los países que utilizan el estrecho lo abran», sentenció el mandatario, reforzando su mensaje con una publicación en Truth Social donde instó a los aliados a «buscar su propio petróleo». Para Trump, la salida de Irán es la llave para que los precios de la gasolina —que este martes superaron los 4 dólares por galón por primera vez en cuatro años— se desplomen de forma inmediata.

El escepticismo de los expertos

Sin embargo, la visión de la Casa Blanca choca frontalmente con las advertencias de los analistas de energía. Expertos consultados por CNN calificaron la idea de «catastrófica», argumentando que retirarse sin garantizar la libre navegación es, en esencia, entregar el control de la arteria petrolera más importante del mundo a Irán.

«Sería un trabajo a medio terminar», afirmó Dan Pickering, de Pickering Energy Partners. Por su parte, Patrick De Haan, analista jefe de GasBuddy, advirtió que dejar el estrecho en manos de un «actor nefasto» permitiría a Teherán cobrar peajes o atacar buques a discreción, lo que garantizaría precios de energía permanentemente altos debido a la «prima de riesgo geopolítico».

La vulnerabilidad de una «isla» conectada

Aunque Estados Unidos alcanzó una producción récord de 13.6 millones de barriles diarios el año pasado, el país no es inmune al caos externo. Las refinerías estadounidenses, especialmente en las costas este y oeste, dependen de la mezcla de crudo nacional ligero con petróleo pesado importado.

«California y Nueva York se enfrentarán a la escasez en cuanto Asia y Europa comiencen a sentirla», advirtió Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy. Además, si el estrecho permanece cerrado, la demanda extranjera por el petróleo de Texas se disparará, elevando los costos domésticos y eliminando el actual descuento que beneficia a los consumidores estadounidenses.

¿Finta diplomática o retirada real?

Algunos estrategas de mercado, como Art Hogan de B. Riley Financial, desestiman las declaraciones de Trump calificándolas de «arrebato de petulancia» para forzar a los aliados a aumentar su apoyo militar. De hecho, el propio Trump ha oscilado entre la amenaza de retirada y la promesa de «aniquilar por completo» la infraestructura petrolera iraní y la isla de Jarg si el paso no se abre «inmediatamente».

La realidad es que, mientras los precios en las gasolineras de Manhattan y Miami siguen subiendo, la economía global permanece vinculada de forma inextricable a los 21 millones de barriles que normalmente transitan por Ormuz cada día. Como señalan los veteranos del mercado, hasta que las naves vuelvan a fluir libremente por el golfo, cualquier declaración de victoria o retirada será, en el mejor de los casos, un alivio temporal para una crisis que no deja de crecer.