En una declaración que marca una clara distancia con su principal aliado histórico, el primer ministro británico, Keir Starmer, confirmó este lunes que el Reino Unido no participará en el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump. Starmer subrayó que la prioridad de Londres es la «reapertura total» de la vía y no su cierre, advirtiendo que cualquier interrupción prolongada en el flujo de crudo y gas se traducirá en un aumento inmediato de las facturas de energía para los hogares británicos.
Durante una entrevista con la BBC, el líder laborista fue tajante al vincular la seguridad marítima con la economía doméstica. Starmer atribuyó la escalada de precios a las acciones de Irán, país al que acusó de estrangular el mercado energético al cerrar la vía por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. «Mientras el estrecho no esté libre para la navegación, el petróleo no llegará al mercado y los precios subirán. No quiero que los ciudadanos se enfrenten a costes de energía aún más altos», afirmó el primer ministro.
El «Eje Franco-Británico»: Una alternativa a la táctica de Trump
El rechazo británico se produce apenas horas después de que el Pentágono oficializara el inicio del bloqueo estadounidense (previsto para las 14:00 GMT de hoy). Ante el anuncio de Trump de que «otros países» se sumarían al asedio, el presidente francés Emmanuel Macron anunció una contrapropuesta coordinada con el Reino Unido:
- Misión Multinacional Pacífica: Una operación estrictamente defensiva y separada de las partes beligerantes para restablecer la libertad de navegación.
- Conferencia Internacional: Macron convocará en los próximos días a todos los países interesados en una solución diplomática y de escolta comercial que no implique un bloqueo bélico.
- Independencia Estratégica: Esta iniciativa busca desligar a las potencias europeas de la ofensiva iniciada por EE. UU. e Israel el pasado 28 de febrero, centrando sus esfuerzos en la estabilidad del suministro global.
Un escenario de incertidumbre total
A pesar de la tregua de dos semanas acordada previamente, el fracaso de las negociaciones de paz en Pakistán durante el fin de semana ha dejado al Estrecho de Ormuz en una situación crítica. Mientras Washington toma el control militar «con efecto inmediato», Europa intenta desesperadamente construir una vía alterna que evite que la crisis en el Golfo se convierta en una depresión económica para el continente. Con el bloqueo de Trump ya en vigor, la efectividad de la «misión defensiva» de Macron y Starmer se pondrá a prueba en las próximas horas.

