Tras dos años de una meticulosa investigación que comenzó con el hallazgo fortuito de una polea, los guardaparques y arqueólogos de Canadá han confirmado un descubrimiento extraordinario: una sección casi intacta de un naufragio de más de 200 años. Se cree que los restos pertenecen al Swift, un buque civil que se hundió el 27 de septiembre de 1812 mientras navegaba desde las Bermudas hacia Terranova, en medio de una tormenta que también reclamó a la fragata británica HMS Barbadoes.
La Isla Sable es famosa por haber devorado más de 350 barcos desde el siglo XVI, pero este hallazgo es único por su integridad. Lo que hace este caso especial para los expertos de Parques de Canadá es la capacidad de conectar restos físicos con un evento histórico documentado anterior al siglo XX, algo extremadamente inusual en esta zona de arenas movedizas.
- Las piezas del rompecabezas: El equipo encontró poleas con marcas de la Marina Real Británica y revestimientos de cobre de 1810 procedentes de Portsmouth. Mientras estos artefactos apuntan al HMS Barbadoes, la estructura principal del barco, hecha de cedro de las Bermudas, sugiere que se trata del Swift.
- Ubicación inexplicable: Lo que más intriga a los arqueólogos es que el naufragio se encontró tierra adentro, lejos de la costa actual. Dado que la Isla Sable es un banco de arena dinámico que se desplaza constantemente, los expertos intentan descifrar cómo la estructura terminó tan lejos del mar.
Metodología contra los elementos
Excavar en la Isla Sable es un reto logístico de primer nivel. El equipo, que incluyó a técnicos arqueológicos Mi’kmaw, tuvo que adaptar sus métodos a un terreno compuesto casi exclusivamente por arena suelta y azotado por fuertes vientos:
- Estabilización: Se usaron sacos de arena para evitar que las orillas de la excavación colapsaran sobre los investigadores.
- Tecnología y precisión: Se utilizó una minicargadora para remover las capas superficiales de arena, pero el trabajo crítico se realizó con herramientas manuales para proteger la madera de cedro de dos siglos de antigüedad.
- Preservación: Tras documentar cada detalle, los arqueólogos tomaron la decisión de volver a cubrir los restos con arena, utilizando la propia naturaleza de la isla como un escudo protector contra la erosión y el clima.
Una ventana al pasado
Este descubrimiento abre nuevas interrogantes sobre cómo vivieron los náufragos en la isla mientras esperaban un rescate que, en el siglo XIX, podía tardar semanas o meses en llegar. Para los historiadores, el Swift es más que madera y cobre; es el testimonio físico de una de las rutas comerciales más peligrosas y vitales del Atlántico Norte durante las Guerras Napoleónicas.

