El optimismo de los mercados de futuros, que mantienen el crudo Brent en torno a los 90-98 dólares, es calificado por los expertos como «profundamente engañoso». Según un conjunto de indicadores recopilados por The Economist, el margen de seguridad que protegía al mundo se agotó el pasado 20 de abril, cuando los últimos petroleros que salieron del Golfo antes de la guerra llegaron a sus destinos.
La crisis no se ha sentido con toda su fuerza porque el mundo estaba consumiendo el petróleo que ya estaba navegando en febrero.
- Inventarios vacíos: Esas reservas marítimas se han agotado.
- Asia en primera línea: Corea del Sur y Japón están a punto de agotar sus reservas estratégicas. Las refinerías asiáticas ya han recortado su producción en 3 millones de barriles diarios por falta de materia prima.
Existe una diferencia alarmante entre el precio que vemos en las noticias (futuros) y lo que las refinerías pagan por el crudo real para entrega inmediata:
- Precios reales: Mientras el Brent cotiza a menos de $100, las refinerías están pagando entre 130 y 150 dólares por barril físico.
- Márgenes negativos: En Europa, las refinerías están perdiendo dinero al procesar crudo, lo que las obligará a reducir la producción muy pronto, justo cuando empieza la temporada de viajes de verano.
Aunque el crudo parezca estable, los productos que realmente usamos están por las nubes en los mercados al contado:
- Gasolina: $120 por barril.
- Diésel: $175 por barril.
- Combustible para aviones: $200 por barril.
La situación podría volverse catastrófica si los grandes actores deciden «cerrar sus fronteras» energéticas:
- China: Ha suspendido la exportación de productos refinados y no planea reanudarla hasta una tregua duradera.
- EE. UU.: Existe el temor de que Washington, para frenar la inflación interna, prohíba la exportación de sus propios combustibles refinados, lo que dejaría a Europa y América Latina en un desabastecimiento crítico.
Un impacto similar al COVID-19
El informe advierte que ya es inevitable una pérdida de 1,500 millones de barriles del Golfo (5% de la producción mundial). Si el Estrecho de Ormuz no se normaliza para junio, la caída de la oferta podría llegar al 10%. La última vez que vimos una reducción de esa magnitud fue durante los confinamientos de 2020, lo que provocó una caída del PIB mundial del 3%.

