En una visita de alto valor estratégico y simbólico, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, mantuvo este jueves un encuentro privado con el papa León XIV en el Vaticano. La reunión, que se extendió por dos horas y media, tuvo como objetivo central retomar el diálogo sobre la paz en Oriente Medio y suavizar las fricciones generadas tras las recientes y duras críticas del presidente Donald Trump hacia el Sumo Pontífice.
Rubio, quien también ejerce como asesor de Seguridad Nacional y es un católico practicante, fue recibido en el Palacio Apostólico en lo que representa el primer contacto de alto nivel entre el gabinete de Trump y la Santa Sede en casi un año. Tras la audiencia con el Papa, el secretario de Estado se reunió con su homólogo vaticano, el cardenal Pietro Parolin, para abordar una agenda centrada en la crisis humanitaria del hemisferio occidental y la estabilidad en el Líbano.
Pese a que la administración Trump celebró inicialmente la elección de León XIV en 2025 —por ser el primer pontífice estadounidense de la historia—, la relación se ha deteriorado debido a posturas divergentes en política exterior.
- El conflicto con Irán: El Papa se ha consolidado como un crítico firme de la ofensiva militar en la región, una postura que Trump calificó públicamente como «débil».
- Armamento nuclear: Ante las acusaciones del mandatario estadounidense sobre un supuesto consentimiento hacia el programa nuclear iraní, el Pontífice recordó que la doctrina católica considera inmoral la posesión y uso de armas nucleares.
- Migración: León XIV, quien posee ciudadanía peruana tras dos décadas como misionero en dicho país, ha utilizado su plataforma para cuestionar las restrictivas políticas migratorias de Washington.
«La misión de la Iglesia es predicar la paz y el Evangelio. Si alguien desea criticarme por ello, que lo haga con la verdad», declaró el obispo de Roma días antes del encuentro.
Cuba y América Latina: Puntos de convergencia diplomática
Más allá de las diferencias, la visita buscó identificar áreas de cooperación. La Santa Sede mantiene un papel histórico como mediador en Cuba, un tema de interés personal y político para Rubio, de origen cubano.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, calificó las conversaciones como «sinceras» y destacó el compromiso compartido con la libertad religiosa y la dignidad humana. Por su parte, el cardenal Parolin confirmó que la cita fue solicitada por Washington, interpretándola como una oportunidad para una comunicación directa frente a los ataques públicos de los últimos días.
La figura de León XIV representa un desafío inédito para la Casa Blanca: sus palabras tienen un impacto directo en el electorado católico de EE. UU. Rubio, quien ya se había reunido con el Pontífice el año pasado junto al vicepresidente JD Vance, intenta ahora actuar como puente diplomático en un momento donde la retórica presidencial parece chocar frontalmente con la diplomacia vaticana en escenarios clave como Oriente Medio y América Latina.
