El polémico centro de detención de inmigrantes en Florida, conocido popularmente como «Alligator Alcatraz», cerrará sus puertas de forma definitiva en menos de tres semanas. Un proveedor de la instalación confirmó este martes a Telemundo 51 que el 1 de junio es la fecha fijada por las autoridades estatales y federales para el desmantelamiento de la estructura ubicada en los Everglades.
La noticia, adelantada inicialmente por The New York Times, marca el fin de una de las iniciativas más costosas y debatidas de la administración de Ron DeSantis en materia migratoria.
Una instalación «temporal» con cifras récord
Desde su apertura en el verano de 2025, el centro ha sido el epicentro de la estrategia de control fronterizo del estado. Según datos ofrecidos por el propio gobernador DeSantis, la instalación procesó y deportó a 22,000 detenidos en menos de un año de funcionamiento.
A pesar de su operatividad, el gobernador subrayó la semana pasada que «Alligator Alcatraz» nunca fue diseñado para ser permanente. “En algún momento, por supuesto, lo desmontaremos. Ese siempre fue el objetivo”, declaró DeSantis el pasado 7 de mayo, señalando que el cierre gradual responde a que el Departamento de Seguridad Nacional ahora cuenta con recursos para alojar a los detenidos en otras ubicaciones.
El costo de la operación: 1 millón de dólares al día
Más allá del debate migratorio, el cierre pone de relieve una cifra económica impactante. El estado de Florida ha desembolsado más de 1 millón de dólares diarios para mantener el centro operativo en una zona de difícil acceso como los Everglades.
Sin embargo, el financiamiento de este proyecto ha generado fricciones con Washington:
- Deuda pendiente: El gobierno de Florida ha solicitado el reembolso de 608 millones de dólares al gobierno federal por los gastos de operación.
- Falta de pago: Hasta la fecha, el estado no ha recibido dichos fondos, lo que añade una capa de presión fiscal a la decisión de desmontar la infraestructura.
¿Qué pasará con los detenidos?
Con el inicio del cierre gradual, el flujo de procesados será redirigido a centros federales y otras instalaciones bajo la jurisdicción del Departamento de Seguridad Nacional. El desmantelamiento de «Alligator Alcatraz» simboliza el fin de una etapa de gestión migratoria estatal directa y costosa, en un momento donde las relaciones entre el gobierno de DeSantis y la administración federal continúan marcadas por las disputas sobre el reembolso de fondos de emergencia.
