Al menos 20 combatientes del Estado Islámico en Nigeria murieron este domingo durante una serie de ataques aéreos coordinados entre las Fuerzas Armadas nigerianas y Estados Unidos, en una operación que representa uno de los golpes más contundentes contra la organización yihadista en África en lo que va de 2026.
La ofensiva se llevó a cabo en el noreste de Nigeria, después de que los servicios de inteligencia detectaran una concentración de insurgentes vinculados al Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), una de las ramas más activas y peligrosas del grupo extremista en el continente. Según las autoridades, la operación fue diseñada para debilitar la capacidad operativa de la organización y frenar nuevos ataques contra comunidades civiles y fuerzas de seguridad.
La operación también siguió a la muerte de un alto líder yihadista
Los bombardeos se produjeron pocos días después de que Nigeria y Estados Unidos confirmaran la eliminación de Abu-Bilal al-Minuki, considerado el número dos del Estado Islámico a nivel global y uno de los estrategas más influyentes del grupo. Su muerte fue celebrada por el presidente nigeriano, Bola Ahmed Tinubu, quien agradeció el respaldo del presidente Donald Trump.
Un nuevo avance en la lucha antiterrorista
La cooperación entre Washington y Abuja refleja el fortalecimiento de la estrategia internacional contra el terrorismo en África occidental. Aunque la amenaza del Estado Islámico sigue presente en la región del lago Chad, las autoridades consideran que esta ofensiva ha reducido significativamente la capacidad de acción del grupo.
