Los medios oficiales de la República Islámica de Irán revelaron este miércoles los términos de un borrador preliminar para un Memorando de Entendimiento (MOU) no oficial con Estados Unidos, destinado a poner fin al conflicto bélico que estalló el pasado mes de febrero. De consolidarse, el acuerdo reconfiguraría la seguridad marítima mundial, supeditando el fin del bloqueo económico norteamericano a la normalización del tránsito de crudo en el Golfo Pérsico.
De acuerdo con las filtraciones de la televisión estatal iraní y agencias regionales, el eje del entendimiento inicial estipula que Estados Unidos retirará sus fuerzas militares de las proximidades del territorio iraní y levantará el estricto bloqueo naval impuesto a mediados de abril contra los puertos del país. A cambio, Teherán se compromete a restablecer la libre navegación comercial en el crucial Estrecho de Ormuz, prometiendo que el tráfico de buques cisterna regresará a sus niveles anteriores a la guerra en un plazo máximo de 30 días.
Un acuerdo por fases: La tregua de los 60 días
Informes de inteligencia y fuentes gubernamentales en Washington (recogidas por medios como CBS News y Axios) confirman la existencia del borrador, matizando que el texto forma parte de una estrategia de negociación secuenciada o por fases.
El plan contempla los siguientes puntos clave:
- Extensión del cese al fuego: El MOU activaría una prórroga de 60 días a la actual tregua militar para dar margen a las misiones diplomáticas.
- Limpieza de aguas: Irán deberá retirar de manera verificada las minas navales sembradas en el Estrecho de Ormuz para dar confianza a las navieras internacionales.
- El dilema de los peajes: Existe un fuerte choque en la letra pequeña del texto. Mientras el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, advierte que el estrecho debe operar de forma «completamente abierta y sin peajes», el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán afirma que el canal son aguas territoriales compartidas con Omán y exige cobrar tasas de protección y medioambientales.
- Estatus internacional: De alcanzarse un consenso formal en el plazo estipulado, el plan es elevar este memorando ante la ONU para convertirlo en una resolución vinculante del Consejo de Seguridad.
El ajedrez nuclear: La gran discrepancia de fondo
A pesar del optimismo expresado por el presidente Donald Trump en sus redes sociales, donde aseguró que el pacto avanza de forma «ordenada y constructiva», el dossier nuclear sigue siendo el principal escollo.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, declaró que la prioridad actual de Teherán es detener la presión militar y económica, y que los detalles del programa atómico no forman parte de este acuerdo preliminar, sino que se postergarían para el período de negociación posterior de 60 días.
Esta postura choca frontalmente con la exigencia de la Casa Blanca. Washington y sus aliados del Golfo presionan para obtener compromisos firmes e inmediatos, exigiendo que Irán entregue y deshaga su inventario de Uranio Altamente Enriquecido (HEU). Reportes de prensa de Arabia Saudita sugieren que Teherán habría barajado la opción de transferir dicho arsenal nuclear a la República Popular China como garantía neutra, una opción rechazada de plano por los sectores de línea dura iraníes.
El papel de Pakistán y la presión en el Golfo
El diseño de esta arquitectura de paz cuenta con el respaldo y mediación de potencias regionales que urgen el cese de las hostilidades debido al impacto devastador en los mercados energéticos mundiales. El Jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, ha liderado las gestiones de intermediación indirecta entre ambas administraciones.
Asimismo, delegaciones de alto nivel de Irán se han desplazado de emergencia a Catar para discutir fórmulas financieras colaterales, tales como la liberación gradual de más de 6,000 millones de dólares en activos iraníes congelados en el extranjero en función de su cumplimiento en el Estrecho de Ormuz.
Hasta el momento, portavoces oficiales de la Casa Blanca y el Pentágono han declinado hacer comentarios directos sobre la veracidad exacta de las cláusulas relativas al repliegue de tropas difundidas por las cadenas iraníes, manteniendo la postura de que el bloqueo naval estadounidense seguirá en pleno vigor hasta que se estampe una firma definitiva y verificable en el terreno.
