La Copa del Mundo de la FIFA 2026 se encamina a ser una de las ediciones más calurosas de la historia, y ningún escenario personifica mejor este desafío que la sede de Miami. Para el primer compromiso de este lunes en Miami Gardens, donde las selecciones de Arabia Saudita y Uruguay medirán fuerzas, los pronósticos meteorológicos de Weather Underground anticipan condiciones extremas: una temperatura de 87 °F (31 °C), una sensación térmica que escalará hasta los 96 °F (casi 36 °C) y un 52% de probabilidad de tormentas eléctricas dispersas.
A diferencia de otros estadios situados en ciudades con veranos intensos como Atlanta o Dallas, el Hard Rock Stadium carece de una infraestructura clave para este torneo: no cuenta con sistema de aire acondicionado. «Va a ser una de las sedes más calurosas del Mundial y no tiene aire acondicionado», advirtió Jenna Lamb, directora en Estados Unidos de la campaña Where Football Lives, organización enfocada en visibilizar el riesgo del calor extremo en el deporte.
Ajustes de la FIFA y el factor de riesgo biológico
Con el objetivo de mitigar el impacto ambiental sobre los jugadores y la fanaticada, la FIFA determinó que los siete compromisos programados en Miami comiencen a las 5:00 p.m. o más tarde. Asimismo, se implementará de forma obligatoria una pausa de tres minutos en cada tiempo de 45 minutos para que los futbolistas puedan rehidratarse. «Es una locura que ahora, al más alto nivel del fútbol (…) tengamos que detenernos tres minutos por tiempo para dar agua a los jugadores», criticó Lamb.
La amenaza para el rendimiento y la vida es rigurosa. El profesor Orlando Laitano, del Departamento de Fisiología Aplicada y Kinesiología de la Universidad de Florida, explicó que cuando la temperatura corporal se desvía de sus 98,6 °F (37 °C) habituales, órganos como el corazón, los músculos esqueléticos, el cerebro y los pulmones deben trabajar a marchas forzadas. Si los mecanismos naturales como la sudoración fallan, se puede desencadenar un golpe de calor —que inicia cuando la temperatura central alcanza los 104 °F (40 °C) o más—, una condición potencialmente mortal. De hecho, la Organización Mundial de la Salud estima que unas 500,000 personas mueren anualmente en el mundo por patologías vinculadas al calor.
Monitoreo Climático e Histórico en Miami (Junio, 5:00 p.m.) • Promedio NOAA (2006-2020): 84,5 °F (29 °C) [Anomalía de +1,1 °F respecto al periodo 1981-2010]. • Pronóstico Lunes (Uruguay vs. Arabia Saudita): 87 °F (31 °C) con sensación térmica de 96 °F (36 °C). • Humedad promedio en junio: 76%, lo que satura el aire e impide la evaporación del sudor. • Temperatura de Bulbo Húmedo (WBGT): Promedia los 78 °F (26 °C) en la ciudad. • Umbral de alerta médica: 78,8 °F (26 °C) implica riesgo severo de colapsos y desmayos. • Umbral de aplazamiento FIFA: 89,6 °F (32 °C) de WBGT para suspender o reprogramar un partido.
La humedad: El enemigo invisible en la cancha
El principal agravante para los atletas en el sur de Florida no es únicamente la temperatura, sino la combinación con la alta humedad (que promedia un 76% en junio). Laitano detalló que cuando el aire está saturado de vapor, el sudor no puede evaporarse, anulando la capacidad del cuerpo para enfriarse y elevando la temperatura interna de forma continua.
Debido a esto, los especialistas emplean la métrica de la temperatura de bulbo húmedo (WBGT). Mientras que los científicos y el propio ejército estadounidense consideran que un nivel de 78,8 °F (26 °C) de WBGT ya representa un peligro importante de colapsos y golpes de calor, la FIFA fijó su umbral para evaluar el aplazamiento de partidos en los 89,6 °F (32 °C) o más. «Es una diferencia importante, por lo que el riesgo existe», enfatizó Laitano ante el silencio del organismo rector del fútbol.
Los efectos de jugar bajo estas condiciones ya cuentan con antecedentes. En el Mundial de EE. UU. 1994, las delegaciones sufrieron para rendir en sedes como Orlando bajo los 95 °F (35 °C). Más recientemente, en la Copa América 2024, un árbitro se desplomó en Kansas City y un jugador uruguayo debió ser sustituido en Miami tras padecer mareos por el calor. De igual forma, la campeona de fútbol freestyle afincada en Miami, Laura Biondo —quien el sábado lideró a 511 personas en Lummus Park para batir un récord Guinness manteniendo el balón en el aire para concientizar sobre el cambio climático—, corroboró el impacto: «Hace más difícil rendir y también recuperarse. El calor realmente te fatiga».
La preocupación de los expertos se proyecta también a largo plazo, pues los modelos científicos estiman que para el año 2050 más de la mitad de los días del año en Miami superarán los 90 °F (32 °C), amenazando no solo los grandes estadios, sino la supervivencia del fútbol base y comunitario en los parques y calles.

