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Muere en Miami a los 85 años el actor y activista cubano Oscar Álvarez

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El mundo de la cultura cubana en el exilio y el activismo comunitario del sur de la Florida están de luto. Oscar Álvarez, destacado actor de teatro, cine y televisión en Cuba y un ferviente defensor de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, falleció el sábado 13 de junio en Miami a los 85 años, tras sufrir complicaciones cardiorrespiratorias.

La noticia fue confirmada por su viuda y compañera por cinco décadas, la también actriz retirada Isabel Cancio. Álvarez se encontraba ingresado en el hospital Jackson Memorial West tras una cirugía de cadera; a pesar de haber superado la intervención con éxito, su salud se fue deteriorando progresivamente en el postoperatorio hasta sufrir tres paros cardiorrespiratorios de los que no pudo recuperarse.

De las pantallas cubanas con ‘Titón’ al duro camino del exilio

Antes de verse obligado a emigrar a los Estados Unidos en 1989, Oscar Álvarez construyó una sólida reputación en el panorama artístico de la isla:

  • En el cine: Se puso bajo las órdenes del legendario realizador Tomás Gutiérrez Alea («Titón») en largometrajes fundamentales de la cinematografía cubana como Hasta cierto punto (1983).
  • En las tablas y TV: Formó parte del emblemático grupo Teatro Estudio, fundado por los hermanos Raquel y Vicente Revuelta, y se convirtió en un rostro muy popular entre la juventud gracias a sus personajes en las tradicionales series de «Aventuras» de la televisión cubana.

Al llegar al exilio junto a su pequeño hijo —y mientras esperaba el reencuentro con su esposa, quien sufrió un castigo de dos años sin poder salir de la isla—, Álvarez tuvo que priorizar el sustento económico familiar frente a los demandantes horarios nocturnos del teatro local, apartándose de los escenarios pero canalizando su vocación hacia una nueva causa.

Quince años defendiendo a los inmigrantes en Florida

Álvarez encontró una profunda realización personal en el activismo civil a través de la prestigiosa organización sin fines de lucro Americans for Immigrant Justice. Su entrega lo llevó a formarse de manera autodidacta hasta convertirse en paralegal, logrando incluso acreditaciones oficiales para ingresar a centros de detención y cárceles para asistir a los indocumentados de cualquier nacionalidad.

Durante más de 15 años, y hasta bien pasados los 80 años tras el fin de la pandemia, se dedicó por completo a desenterrar soluciones legales para casos complejos. Su labor con una familia guatemalteca a la que logró conseguirle la ciudadanía quedó inmortalizada en el documental Visionarios, disponible en YouTube. Su esposa lo recordó conmovida como un hombre «idealista y justiciero», cuya mayor liberación de espíritu estuvo en el teatro y su mayor paz, en el servicio a los demás.

Con información de DLA