Una situación crítica se vive a las afueras de la capital francesa. Cientos de bomberos luchan contra dos voraces incendios forestales que avanzan sin control en el emblemático bosque de Fontainebleau, ubicado justo al sur de París. Las llamas ya han devorado casi 2,000 hectáreas (unos 4,900 acres) y han obligado a la evacuación preventiva de 1,000 residentes y visitantes.
Aunque el sur de Francia suele ser la zona más castigada por el fuego durante el verano, este incidente ha encendido las alarmas debido a su inusual cercanía con el área metropolitana de París, una de las regiones más densamente pobladas de Europa.
Despliegue aéreo sin precedentes
La gravedad de la situación obligó a las autoridades a tomar medidas inéditas para la zona. Por primera vez en la historia de la región parisina, se desplegaron aviones cisterna para combatir un incendio forestal. El jefe regional de bomberos informó que las aeronaves tuvieron que zambullirse repetidamente en el río Sena para recoger agua y lanzarla sobre los focos activos, mientras densas columnas de humo cubrían las copas de los árboles.
Afortunadamente, hasta el momento las autoridades no han reportado víctimas fatales ni personas heridas.
Sospechas de sabotaje y arrestos
El gobierno francés sospecha que el fuego pudo haber sido provocado de forma intencional. El ministro del Interior, Laurent Nunez, confirmó la detención de dos personas presuntamente vinculadas con el origen de los incendios en Fontainebleau. Asimismo, otras dos personas fueron arrestadas en diferentes puntos de Francia por incidentes similares.
Esta emergencia coincide con el cierre de la tercera ola de calor extremo que azota al país en lo que va del año. Aunque el servicio meteorológico nacional prevé levantar las alertas rojas por altas temperaturas, el panorama sigue siendo inestable debido al pronóstico de fuertes tormentas eléctricas que podrían generar nuevos focos de incendio por rayos.
Tragedia en España: Identifican a las víctimas de Los Gallardos
El impacto del calor extremo y la sequía en el continente no da tregua. En el sur de España, las autoridades judiciales lograron identificar mediante pruebas biológicas a 10 de las 13 víctimas mortales que dejó un devastador incendio en la comunidad de Los Gallardos hace cuatro días.
El fuego calcinó unos 70 kilómetros cuadrados de bosques y cultivos —una superficie mayor que la isla de Manhattan— arrasando con una zona habitada principalmente por extranjeros. Entre los fallecidos identificados se encuentran cinco ciudadanos británicos, tres belgas, una francesa y un español. Los equipos de rescate continúan con la búsqueda de otras 10 personas que aún permanecen desaparecidas.

