En un giro político de gran impacto, la Asamblea Nacional venezolana electa en 2015 confirmó que la hoja de ruta acordada con el régimen chavista arrancará formalmente el próximo 1 de agosto. El plan conjunto tiene como objetivos centrales reformar el sistema electoral, fortalecer las instituciones democráticas y devolver las garantías para la participación política en el país.
La noticia fue difundida a través de un comunicado por Dinorah Figuera, presidenta del Parlamento de 2015, tras reactivarse los contactos bilaterales con Jorge Rodríguez, titular del Parlamento controlado por el oficialismo. La agenda política se complementará con las urgentes tareas de reconstrucción nacional, luego de la devastación provocada por los terremotos del pasado 24 de junio.
Ejes clave de la negociación
La presidenta parlamentaria detalló que esta nueva etapa se sostendrá sobre una agenda técnica bien definida. Los puntos prioritarios del acuerdo contemplan:
- Reforma integral y fortalecimiento del sistema electoral.
- Recuperación de la institucionalidad democrática.
- Restablecimiento de plenas garantías para la participación de todas las fuerzas políticas.
Las conversaciones, que habían iniciado en junio, sufrieron una breve pausa obligada debido a la catástrofe humanitaria de los sismos, la cual dejó miles de víctimas fatales y severos daños estructurales. Según la dirigencia opositora, la misma emergencia evidenció la necesidad de coordinar esfuerzos conjuntos para atender la crisis.
Respaldado por el gobierno de Trump
El proceso cuenta con un sólido apoyo internacional. Pocos minutos después del anuncio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, respaldó públicamente la iniciativa a través de sus redes sociales.
Este avance ocurre tras las recientes reuniones en Caracas entre Figuera y el encargado de negocios de EE. UU., John Barrett, quien reafirmó el reconocimiento de Washington a la Asamblea de 2015 como la última instancia democrática legítima del país. Barrett aseguró que este diálogo se alinea con el plan de tres fases impulsado por la administración de Donald Trump para lograr la reconciliación política en Venezuela.

