El ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Ábrego, desmintió la presencia en territorio panameño de miembros del Clan del Golfo, disidencias de las FARC o grupos paramilitares de Colombia. Las declaraciones surgen tras publicaciones de prensa e informes que señalaban que jefes del crimen organizado colombiano se estarían refugiando en zonas de la frontera del Darién.
El titular de Seguridad aclaró que, hasta el momento, las autoridades panameñas no han recibido reportes oficiales sobre el desplazamiento de dichos grupos por parte de las 16 organizaciones de inteligencia de Colombia ni de organismos bilaterales como la Comisión Binacional Fronteriza (Combifron) o Ameripol.
Control fronterizo y cooperación binacional
Ábrego argumentó que las operaciones desplegadas desde la década de 2010 lograron erradicar los campamentos irregulares en la provincia del Darién y en la comarca Guna Yala, manteniendo un esquema de control permanente en la zona limítrofe:
- Bases binacionales: Se mantienen activas tres bases estratégicas a lo largo de la frontera con Colombia, ubicadas frente a áreas de cultivo e influencia del narcotráfico, en coordinación con la Policía y el Ejército colombiano.
- Aclaración sobre informes externos: Aunque reconoció no tener confirmación sobre los datos difundidos por medios colombianos o las advertencias del presidente electo de ese país, Abelardo de la Espriella, el ministro señaló que Panamá no descarta que exista información de inteligencia en proceso de validación.
Vigilancia al sistema financiero e inteligencia bursátil
Ante el riesgo indirecto que representa el accionar de las redes del narcotráfico y la extorsión en la región, el Ministerio de Seguridad confirmó la activación de protocolos de supervisión financiera.
En conjunto con la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y la Superintendencia de Bancos de Panamá, las autoridades iniciaron el seguimiento de movimientos bancarios e incrementos atípicos en depósitos provenientes de Sudamérica, con el objetivo de prevenir el ingreso de capitales no justificados o procedentes de actividades ilícitas en el sistema bancario panameño.
