Nuevas audiencias del juicio político de Trump dejan más expuesto al presidente

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La segunda parte de la jornada de audiencias públicas de este martes dejó devastados a los republicanos en el Congreso, que habían intentado denostar a los testigos y restar importancia a las presiones que Donald Trump había ejercido sobre el presidente ucraniano para que investigara a sus rivales políticos.

La tarde se abrió con el turno de Kurt Volker, antiguo enviado de Donald Trump a Ucrania, que se desmarcó de los asuntos del presidente en Ucrania y aseguró no saber de “ningún vínculo entre la suspensión de la asistencia de seguridad y la realización de investigaciones en Ucrania”. Volker consideró después que los asuntos sobre las elecciones de 2016 y sobre Joe Biden y su hijo Hunter eran “teorías de la conspiración” y “no cosas cosas que se pueden perseguir como parte de una estrategia de seguridad nacional”.

El segundo testigo de la tarde fue Tim Morrison, antiguo alto cargo del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), que explicó que Gordon Sondland había trastocado la estructura de NSC de tal manera que se conocía internamente como “el problema Gordon”. Morrison dijo que se “dedicó a hacer un seguimiento de lo que el embajador Sondland estaba haciendo. No siempre tomé decisiones necesariamente sobre temas que Gordon sugería que él creía que eran importantes”.

Del testimonio de Morrison ha trascendido principalmente que, hasta ahora, haya sido el testigo que con más énfasis haya asegurado que hubo quid pro quo (extorsión) durante la conversación del 25 de julio de Trump con su homólogo ucraniano.

“Los ucranianos tendrían que conseguir que el fiscal general hiciera una declaración previa respecto a las investigaciones (contra los rivales de Trump) como condición para que se enviara la ayuda”, dijo Morrison a uno de los demócratas que planteaba preguntas.

La extorsión es una de las claves que manejan los demócratas que lideran la investigación del juicio político a Donald Trump. Aunque Morrison ya había hablado de soborno durante las audiencias privadas, lo que ha dejado en mal lugar a los republicanos es la afirmación televisada del que fuera alto cargo del gobierno.

Fuente:El Diario