EE.UU. se prepara para el inicio de las primarias demócratas en Iowa

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Los demócratas arrancan el lunes en Iowa la maratón de primarias para designar al rival de Donald Trump en las presidenciales de noviembre, una votación cargada de suspenso y eclipsada por el juicio político contra el mandatario en Washington.

Las votaciones comienzan a las 19H00 locales (01H00 GMT) en unas 1.700 localidades de Iowa, un pequeño estado del medio-oeste de Estados Unidos, donde el senador por Vermont Bernie Sanders, se perfila como favorito.

De los once candidatos aún en liza, cuatro se ubicaron a la cabeza de las últimas encuestas para la votación en la noche del lunes, que no será con papeletas sino mediante asambleas comunitarias de electores conocidas como «caucus». 

En la carrera el septuagenario Sanders -un candidato progresista que se define como socialista democrático y defiende un sistema de salud universal- ostenta una ventaja frente al exvicepresidente Joe Biden, un candidato moderado que basó su campaña en su larga experiencia en el Senado y los ocho años que pasó en la Casa Blanca durante el gobierno de Barack Obama. 

«Creo que va a ser un resultado muy cerrado», dijo Biden a la cadena NBC. 

Más abajo en las encuestas están el joven exalcalde de la ciudad de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg; y la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren. Más rezagada está la senadora por Minesota Amy Klobuchar. 

Este año, la atención de las primarias está eclipsada por el juicio político contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un proceso que se espera que culmine a mediados de esta semana con la absolución del magnate inmobiliario en el Senado, donde los republicanos son mayoría. 

Para los tres senadores en la contienda, Sanders, Warren y Klobuchar, el juicio contra Trump ha significado además quedarse en Washington para asistir al proceso, sin poder casi hacer campaña en este pequeño estado rural donde el contacto con la población es clave.

– Una ventaja para Sanders –

Las primarias demócratas concluyen a mediados de julio con la nominación del partido en la Convención en Milwaukee, Wisconsin, de donde saldrá el candidato que se enfrentará a Trump el 3 de noviembre. 

Según una encuesta publicada por Emerson College centrada en votantes demócratas que fue publicada en vísperas de la votación, Sanders tiene 28% con siete puntos de ventaja frente a Biden, que sin embargo es el favorito en los sondeos a nivel nacional. 

«Esta es la elección más trascendental, sin duda de la historia moderna de este país (…) y todo comienza mañana en la noche», dijo Sanders el domingo a sus seguidores en Iowa City.

El veterano senador perdió hace cuatro años en Iowa ante Hillary Clinton y esta vez espera que este estado sea su trampolín.

Para ello se apoya en las minorías, especialmente en los latinos, y en los jóvenes, que calificó como «la generación más progresista de la historia» de Estados Unidos.

El marcado guiño al voto latino de su campaña se espera que sea clave en el «caucus» en este estado y en la elección en Estados Unidos. 

Según Pew Research, para las elecciones de noviembre se proyecta que un récord de 32 millones de latinos estén potencialmente habilitados para votar en Estados Unidos, superando por primera vez en número a los electores negros.

Según la Liga de Ciudadanos Latinos Estadounidenses (LULAC), en Iowa uno de cada cuatro electores potenciales de los «caucus» son latinos. 

Pero Trump, que habitualmente descalifica a los demócratas con burlas, desestimó la candidatura de Sanders catalogándolo de «comunista», en una entrevista con Fox News. 

– La incógnita de la participación –

«¡Lo más importante es derrotar a Donald Trump!», repitió la senadora Warren, de 70 años, que levantó una candidatura progresista en contra de los abusos del sistema financiero.

Biden, por su parte, se ha jactado de su experiencia para dar vuelta la página del mandato de Trump y dice que si es elegido podrá trabajar desde el «primer día».

«Pondremos fin al odioso y divisivo mandato de Trump», lanzó ante más de 1.000 seguidores la noche del domingo en Des Moines, la capital de Iowa.

El cierre de la campaña el fin de semana se jugó en el terreno de este estado, elector por elector, con miles de militantes golpeando puertas, llamando por teléfono o colocando pancartas, en medio de una tibieza inusual para principios de febrero que, no obstante, no alcanzó a derretir la nieve.

Lo principal para los aspirantes es tener en Iowa un desempeño mejor al esperado, pues la sorpresa puede dar un impulso en la siguiente etapa de la interna, dentro de una semana en New Hampshire.

A diferencia del voto secreto, en este voto en asamblea los electores se levantan para congregarse y mostrar su apoyo a un delegado. 

Los candidatos que alcancen un 15% pueden tener delegados para la nominación y si no lo consiguen sus simpatizantes pueden dar su apoyo a otro candidato, lo que puede provocar cambios en el tablero de ganadores.

En este escenario la participación es crítica y los candidatos y sus delegados intentaron hasta el último segundo persuadir a los votantes defendiendo sus posturas en materias de salud pública, impuestos y reformas de gobernabilidad.

Fuente: AFP