Ronaldinho pudo ser el mejor futbolista de la historia pero no quiso

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​Antes de Messi, hubo un jugador que hacia cosas como el, pero más bonito. Jugaba en la época de Zidane, y opacaba la clase del genio francés. Sin duda alguna el mayor talento en la historia del fútbol. Ronaldo de Assis Moreira, mejor conocido como Ronaldinho, el hombre que dio la primera asistencia de gol al argentino en 2005, y como si de una premonición se tratara, entregó el cetro de rey del fútbol con ese pase, al rosarino.  

El brasileño ganó el mundial sub 17 de Egipto en 1997, de manera sorprendente solo llegó a cuartos de final en el mundial sub 20 de 1999, pero ese mismo año ganó la Copa América y en 2002, fue campeón mundial con la selección encabezada por Ronaldo Nazario y Rivaldo. En 2008 ganó el bronce con la selección olímpica de Brasil.

Brazilian forward Ronaldinho gives a pho
© JEWEL SAMAD/GettyImages Brazilian forward Ronaldinho gives a pho

A nivel de clubes, fue campeón de la liga española con el Barcelona, y ganó la Champions en la temporada 2005-2006, obteniendo también el Fifa World Player de la FIFA y el Balón de Oro que entregaba France Football de manera individual para aquella época.

Por si fuera poco es uno de los jugadores que además de Champions, gano Copa Libertadores y es que con el Atlético Mineiro ganó la máxima competición de América en 2013. Sin duda alguna ganó todo lo que disputo, y se llevó aplausos de todo el mundo incluso de los fanáticos del Madrid en el propio Bernabéu.

El IQ (Coeficiente Intelectual) máximo estimado es de 250 a 300, perteneciente a William James Sidis, un poliglota que manejaba 40 idiomas y dialectos. Si hacemos una analogía en el fútbol, Ronaldinho llegaría a 500. Y es que un talento de esta naturaleza es totalmente sobrehumano, hasta el punto de hacer pensar a la gente que el balón con el que juega tiene una especie de ‘artilugio electromecánico’que hace que este se mueva a su voluntad

En su apogeo no estuvo ajeno a la explotación de su imagen, apareciendo en numerosos cortometrajes comerciales, que trataban de fútbol. Como este de Nike donde se ve al de Porto Alegre superar rivales, por medio de ‘vaselinas’, con una facilidad pasmosa, como si todo formara parte de un guion, así como en las películas de superhéroes en las que los protagonistas deben luchar y con un solo golpe pueden deshacerse de los villanos uno por uno, porque todo esta sincronizado, para que, con el movimiento del héroe, los malos se desvanezcan. En efecto ese video se trataba de una obra cinematográfica, en la que los movimientos están en pro del espectáculo y de la trama y no del realismo. Lo curioso es que Ronaldinho cuando jugaba en las canchas reales, lograba el mismo efecto en los rivales, que en las canchas con ‘pantallas verdes’ detrás. Sino, que les pregunten a hombres como Gattuso, Maldini, Nesta, Terry, o incluso Ramos.

Barcelona's Brazilian Ronaldinho (R) jum
© PIERRE-PHILIPPE MARCOU/GettyImages Barcelona’s Brazilian Ronaldinho (R) jum

La magia de Ronaldinho estaba no solo en la estética sino también en la efectividad. Hubo un jugador llamado Robinho, que hacia miles de bicicletas con el objetivo de hacer retrasar al rival, para que lo derribase y le cometiera penal. El sonriente del fútbol hacia dos o como mucho tres bicicletas y ejecutaba el regate dejando en ridículo a su marcador, sorprendía la belleza y al mismo tiempo violencia de la acción. Y es que técnicas como la ‘elástica, ‘el autopase aéreo’, ‘la cola de vaca’, o ‘la espaldiña’, eran sello de su inventiva, y las hacía para sacar ventaja sobre el rival y dañar al equipo contrario. Mientras otros jugadores brasileños contemporáneos hacen este tipo de regates y ‘firuletes’ cuando sus equipos van ganando para ‘cargar al rival’ y en una banda alejado del peligro, Ronaldinho, las hacía al borde del área, para conseguir una jugada de peligro o para propiciar un contragolpe, incluso en momentos en los que su equipo iba perdiendo.

Goles de chilena, de puntera, de tiro libre, de cabeza, de todas las formas imaginables, sin duda alguna un jugador que fue dotado de la mejor técnica registrada, en contraste con su belleza física y su ‘inteligencia No Futbolística’Ronaldinho es la clara muestra de que el talento no siempre viene acompañado de la ambición, y a veces el talento es un impedimento intrínseco de la disciplina, características que de haberlas conservado el brasileño más allá de 2006, el impacto de Messi, Maradona o Pelé, tal vez estaría opacado por Ronaldo de Assis Moreira, el hombre que por voluntad propia decidió apartarse de la responsabilidad de ser el mejor jugador de la historia.

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