En un movimiento inesperado que sugiere una tregua en las tensiones políticas regionales, el presidente Donald Trump reveló este lunes haber mantenido una conversación telefónica con el gobernador de Minnesota, Tim Walz. Según el mandatario, la charla se centró en la seguridad pública y en la posibilidad de establecer una agenda de trabajo conjunta.
«Fue una muy buena llamada», expresó Trump a través de su plataforma social. «En realidad, parecíamos estar en una longitud de onda similar», añadió, destacando una inusual coincidencia de visiones entre la administración federal y el ejecutivo estatal de cuño demócrata.
El enfoque: Seguridad y Crimen
A pesar de que las estadísticas recientes muestran una tendencia a la baja en los delitos en Minnesota, el presidente enfatizó que la meta compartida con Walz es no conformarse con las cifras actuales. «¡El crimen ha bajado, pero tanto el gobernador Walz como yo queremos mejorarlo!», sentenció el mandatario en su publicación.
Esta apertura al diálogo ocurre en un contexto donde la seguridad urbana ha sido un tema central de la agenda de Trump, quien frecuentemente ha criticado la gestión del orden público en ciudades lideradas por la oposición. La mención de una «longitud de onda similar» podría señalar un cambio hacia una política de cooperación técnica por encima de la confrontación partidista.
Reacciones y contexto
Hasta el momento, la oficina del gobernador Tim Walz no ha emitido un comunicado oficial detallando los puntos específicos de la solicitud mencionada por Trump, aunque la llamada se produce en un periodo donde Minnesota busca fortalecer sus recursos para la vigilancia y prevención del delito.
Analistas políticos sugieren que este acercamiento podría facilitar la llegada de fondos federales o el despliegue de recursos estratégicos para el estado, especialmente tras los incidentes recientes que han puesto a Minneapolis en el foco de la atención nacional.

