Bajo el brillo de los casinos y hoteles de Las Vegas existe una realidad poco visible: una extensa red de túneles pluviales conocida como la “ciudad subterránea”, donde se estima que viven cerca de 1.500 personas sin hogar. Estos pasajes, diseñados originalmente para drenar el agua de lluvia y prevenir inundaciones, se han convertido con los años en refugio improvisado para quienes no tienen acceso a una vivienda.
Los túneles se extienden por varios kilómetros bajo la ciudad y ofrecen protección frente a las altas temperaturas del desierto y, en algunos casos, frente al frío nocturno. Sin embargo, las condiciones de vida son extremadamente precarias. La falta de ventilación, iluminación, agua potable y servicios sanitarios convierte estos espacios en entornos de alto riesgo para la salud.
Por Angel Araujo / MiamiNews24
Uno de los mayores peligros es la posibilidad de inundaciones repentinas durante las lluvias, que pueden llenar los túneles en cuestión de minutos. A esto se suman problemas de seguridad, consumo de drogas, enfermedades y el aislamiento social que enfrentan quienes viven bajo tierra.

Organizaciones sociales y voluntarios realizan visitas periódicas para llevar alimentos, agua y asistencia básica, además de intentar conectar a estas personas con refugios y programas de apoyo. No obstante, muchos residentes de los túneles desconfían de las autoridades o prefieren permanecer allí por la sensación de autonomía que les ofrece este espacio oculto.
La existencia de esta “ciudad subterránea” pone de relieve el contraste entre el lujo que proyecta Las Vegas y la crisis de personas sin hogar que afecta a la ciudad, reabriendo el debate sobre la necesidad de soluciones estructurales y políticas públicas más efectivas para atender esta problemática social.

