El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este jueves una orden ejecutiva que declara una «emergencia nacional» ante la situación en Cuba, facultando a su administración para imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla. La medida representa el endurecimiento más drástico de la política de Washington hacia La Habana desde el inicio de su segundo mandato.
Bajo el título «Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos», la orden presidencial califica las políticas y prácticas del gobierno comunista como una «amenaza extraordinaria e inusual» para la seguridad nacional y la estabilidad regional.
El anuncio ocurre en un contexto de máxima tensión en el Caribe, tras la operación militar estadounidense en Caracas a principios de este mes que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Según el mandatario, el colapso del flujo de crudo venezolano —principal sostén energético de la isla durante décadas— sitúa al gobierno cubano en una posición de vulnerabilidad crítica.
«Cuba va a colapsar muy pronto», afirmó Trump esta semana, celebrando la interrupción de los envíos de dinero y combustible desde Venezuela.
El petróleo como arma de política exterior
La orden ejecutiva no especifica tasas arancelarias ni menciona países concretos, pero establece un mecanismo punitivo contra cualquier nación que provea crudo a Cuba de forma «directa o indirecta». Esta estrategia confirma el uso de los aranceles como la herramienta predilecta de la diplomacia de Trump para forzar cambios políticos en el extranjero.
Washington fundamenta esta ofensiva en las siguientes acusaciones:
- Alianzas con potencias rivales: Colaboración estrecha con Rusia y China.
- Apoyo al terrorismo: El Departamento de Estado sostiene que Cuba ofrece «refugio seguro» a grupos como Hezbolá y Hamás.
- Desestabilización: Participación en actividades que afectan la seguridad hemisférica.
Reacciones y escenario diplomático
A pesar de que Trump ha mencionado anteriormente la posibilidad de un acuerdo entre ambas naciones, la respuesta de La Habana ha sido de confrontación. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazó recientemente cualquier acercamiento, cuestionando la «autoridad moral» de Estados Unidos para imponer condiciones.
Con la entrada en vigor de esta emergencia nacional, se espera que el Departamento de Comercio y el Departamento de Estado comiencen a identificar a los socios comerciales de la isla que podrían ser objeto de gravámenes adicionales en las próximas semanas.

